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Puentes señalados en riesgo: dos tienen obras previstas hasta el 2027 y dos siguen sin intervención asegurada
Dos de los cuatro puentes analizados tienen obras previstas hasta el 2027, mientras que Samalá y El Jobo siguen sin una intervención estructural asegurada.
El puente Castillo Armas, en la CA-02 Occidente, mantiene una restricción de carga y cuenta únicamente con mantenimiento rutinario, mientras sigue pendiente una intervención estructural de mayor alcance. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Cuatro puentes que habían sido señalados por presentar daños o requerir atención muestran situaciones distintas: dos tienen obras en ejecución con fechas de finalización previstas para el 2027, mientras que otros dos todavía no cuentan con una intervención estructural asegurada.
Se trata de los puentes Río Dulce, Santiago, Samalá o Castillo Armas y El Jobo o Valle Nuevo, incluidos en una solicitud de información al Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV) para conocer su condición, las intervenciones previstas y el avance de los proyectos.
La respuesta de la Dirección General de Caminos (DGC) muestra que Río Dulce y Santiago cuentan con proyectos cuyos cronogramas llegan hasta enero y abril del 2027, respectivamente. En cambio, para Samalá no existe registro de un proceso de planificación para intervenir la estructura, mientras que en El Jobo todavía no se ha publicado la licitación para contratar los estudios de ingeniería necesarios para ejecutar una nueva obra.
El contraste se produce en un contexto en el que Guatemala No Se Detiene había identificado 36 estructuras con daños o necesidades de atención en rutas centroamericanas. De ellas, 14 aparecían sin programación del CIV y otras ocho arrastraban contratos del 2022 suspendidos o sin finalizar.
Delfino Mendoza, consultor de la mesa de Infraestructura de Guatemala No Se Detiene, considera que la diferencia entre tener una obra planificada y tener resuelta la condición de un puente está precisamente en que los proyectos lleguen a ejecutarse.
“Se puede tener una planificación muy buena, pero mientras no se contraten y ejecuten las obras, de poco sirve, pues con el paso del tiempo pierde su vigencia y generalmente debe ser actualizada”, señaló.
Río Dulce: trabajos tienen fecha hasta enero del 2027
El puente Río Dulce, ubicado en la CA-13, cuenta con un proyecto de rehabilitación contratado bajo el artículo 95 de la Ley de Infraestructura Vial Prioritaria.
Caminos informó que la estructura fue diseñada originalmente para un tren de carga HS-20-44 y que, debido a los años de servicio y para prevenir daños mayores, mantiene una restricción de carga de 100 mil kilogramos para solicitudes de permisos de cargas especiales.
La obra de rehabilitación fue adjudicada a la empresa Diseño, Planificación, Construcción y Asesoría (Dipconsa), mediante un contrato fechado el 25 de marzo del 2026.
Según el programa de trabajo remitido por Caminos, las labores comenzaron el 31 de marzo del 2026 y tienen como fecha estimada de finalización el 30 de enero del 2027.
La ficha de control y seguimiento del proyecto reporta, además, un monto contractual de Q83 millones para la obra y Q5 millones para la supervisión. El documento registra el proyecto en ejecución y un avance físico de alrededor del 23%.
Dentro del análisis de Guatemala No Se Detiene, Río Dulce forma parte de las cuatro estructuras contratadas por emergencia bajo el artículo 95, junto con Mocá, Santa Bárbara y Las Pericas. En conjunto, esos proyectos representan alrededor de Q381.2 millones entre obra y supervisión.
Mendoza señaló que, aunque la rehabilitación fue contratada este año, considera que los trabajos han tenido una ejecución irregular y que hasta ahora se han concentrado principalmente en pintura y recapeo de la superficie de rodadura.
Agregó que el contrato contempla una evaluación estructural del puente, pero indicó que no se conoce el resultado de esos trabajos. A su criterio, se requiere una supervisión adecuada para garantizar que las intervenciones concluyan dentro del plazo contractual.

Santiago: contrato del 2022 con trabajos hasta abril del 2027
El puente Santiago, en el kilómetro 153+978 de la CA-09 Norte, también tiene una intervención en ejecución, aunque su contrato se remonta al 2022.
El proyecto corresponde al diseño y construcción del puente vehicular Santiago, en el tramo Río Hondo–bifurcación hacia La Unión, Zacapa.
El contrato fue adjudicado a Elmer José Cruz Ambrosio y tiene un monto de Q80 millones.
De acuerdo con la información proporcionada por Caminos, el contrato había estado suspendido, pero la suspensión fue levantada a partir del 25 de mayo del 2026.
El programa de trabajo fija como fecha estimada de finalización el 18 de abril del 2027.
La ficha de seguimiento reporta un avance físico superior al 60% y señala que el proyecto se encuentra en ejecución. Dentro del diagnóstico de Guatemala No Se Detiene, Santiago figura entre los contratos suscritos en el 2022 cuya ejecución permaneció detenida durante varios años.
Mientras avanzan los trabajos, la DGC instaló un puente Bailey para mantener el paso provisional.
Mendoza señaló que el contrato tiene alrededor de cuatro años de vigencia y que los trabajos han enfrentado suspensiones, por lo que considera necesario tomar medidas técnicas y financieras para garantizar su finalización.
“El Puente Santiago está contratado desde hace cuatro años, pero no se finaliza y el contrato está vigente”, indicó.
Según explicó, mientras se construye la nueva estructura, el tránsito continúa circulando por el puente metálico provisional tipo Bailey.
Samalá: restricción de carga, pero sin intervención programada
La situación es distinta en el puente Samalá, también conocido como Castillo Armas, ubicado en el kilómetro 178 de la CA-02 Occidente.
Caminos informó que se trata de una estructura de acero con paso inferior, diseñada originalmente para un tren de carga H15-S12-44, con aproximadamente 65 metros de longitud y 7.50 metros de ancho.
Según la respuesta oficial, debido a los años de servicio de la estructura, su condición actual y como medida preventiva ante posibles daños mayores, se mantiene una restricción de capacidad de carga de 70 mil kilogramos para solicitudes de permisos de cargas especiales.
Sin embargo, a diferencia de Río Dulce y Santiago, Caminos señala que “no existe registro” en el Departamento Técnico de Ingeniería de procesos de planificación para intervenir la estructura.
En el análisis de Guatemala No Se Detiene, Samalá aparece entre siete estructuras consideradas para atención urgente debido a que no cuentan con un contrato vigente que resuelva su condición.
Mendoza explicó que COVIAL mantiene un contrato de mantenimiento rutinario para el puente, pero los trabajos están enfocados principalmente en limpieza y pintura de la estructura metálica, banquetas, barandales y elementos de apoyo.
A su criterio, esas labores no modifican la capacidad estructural del puente. El contrato incluye, sin embargo, la presentación de una propuesta para reforzar la superestructura y una evaluación relacionada con el mantenimiento de la sección hidráulica.
Mendoza considera que el mantenimiento rutinario ya no es suficiente debido a la antigüedad de la estructura, los daños registrados y el volumen de tránsito que soporta.
También señaló problemas de asolvamiento en el cauce, que han reducido la capacidad hidráulica del puente frente a las crecidas del río.
“Debe hacerse la evaluación estructural del puente y proceder a realizar los estudios de ingeniería para las obras que sean necesarias”, señaló.
Entre los vehículos que circulan por el sector, mencionó las cargas asociadas con el transporte de caña y otras cargas especiales.
El Jobo: estudios siguen pendientes
El cuarto caso es el puente El Jobo o Valle Nuevo, ubicado en la CA-08, en Jutiapa, en la ruta hacia la frontera con El Salvador.
La respuesta de Caminos señala que, al momento de emitir la información, no existía registro de la publicación de un evento de licitación para contratar la consultoría encargada de elaborar los estudios de ingeniería necesarios para ejecutar la obra.
El proyecto, por tanto, todavía no había llegado a la fase de contratación de la construcción.
El diagnóstico de Guatemala No Se Detiene señala que existe un compromiso entre Guatemala y El Salvador para construir un nuevo puente en ese punto, pero que el proyecto continúa pendiente de los estudios de ingeniería.
Mendoza explicó que existe, además, un antecedente contractual que se remonta aproximadamente al 2018 para realizar esos estudios, pero que estos no concluyeron debido a que no se alcanzó un acuerdo con El Salvador sobre la ubicación del nuevo puente.
Según indicó, Guatemala y El Salvador asumieron compromisos para intervenir diferentes pasos fronterizos. El Salvador construyó los nuevos puentes Anguiatú, en Chiquimula, y Manuel José Arce, en Ciudad Pedro de Alvarado, mientras que Guatemala rehabilitó El Jobo y mantiene pendiente la construcción de una nueva estructura.
Para continuar con el proyecto, Mendoza señaló que deberá definirse qué ocurrirá con los estudios pendientes: “Se requiere definir la situación de los estudios de ingeniería, reactivar el contrato vigente o hacer un nuevo proceso de contratación”, indicó.

(Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Las medidas mientras llegan las obras
Mendoza señaló que las condiciones detectadas en estos puentes no estarán completamente resueltas durante el 2026 y que parte de las intervenciones continuará durante el 2027.
Por ello, considera necesario que los contratistas mantengan planes de trabajo definidos y que, mientras concluyen las obras, se realicen intervenciones paliativas y controles sobre los pesos permitidos.
En el caso de cargas especiales, agregó que deben continuar aplicándose medidas como el apuntalamiento de las estructuras cuando técnicamente corresponda.
Mendoza también planteó la necesidad de establecer un sistema permanente de gestión de puentes que permita revisar periódicamente las estructuras y programar las intervenciones necesarias.
“Lo que sucede es que el riesgo se incrementa y los daños seguramente se incrementan reduciendo la operación del puente y generando un riesgo de accidentes”, señaló.
Según explicó, un sistema de gestión permitiría planificar las obras antes de que los daños requieran intervenciones de mayor costo y, al mismo tiempo, mantener condiciones de operación segura.

