FAMILIAS EN PAZ

A los gobernantes

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Luego de la jornada de ayer, algunos sabrán que han sido elegidos a cargos públicos. A ellos dedico algunos consejos.

Recuerda que la prudencia, la inteligencia y el poder vienen de Dios. Porque no hay autoridad sino de Dios y las que existen, por Él han sido constituidas. No creas que es tu sabiduría, inteligencia, capacidad o fuerza lo que te sostiene sino la voluntad divina. Has sido puesto para aplicar el derecho y la justicia con equidad, porque ella engrandece a la nación y fortalece a los pueblos, pero es vergüenza y deshonor cuando no se aplica. Esto demanda sabiduría y conocimiento, por lo cual pide un corazón con entendimiento para juzgar y discernir entre el bien y el mal. Dios da sabiduría a los sabios y conocimiento a los entendidos y esta inicia con el temor a Dios.

Recibe la amonestación y muestra madurez ante la crítica. Cuídate de los aduladores y aprovechados, pues ellos ponen a los hombres con la guardia baja, evidenciando la conducta necia. Valora la sinceridad y el coraje de aquellos que señalan tus errores de frente. No te asocies con los inestables y de doble ánimo, escoge para gobernar hombres capaces, temerosos de Dios, hombres veraces que aborrezcan las ganancias deshonestas.

No aceptes soborno porque ciega los ojos de los sabios, pervierte las palabras del justo corrompiendo su corazón, porque el que obtiene ganancias ilícitas perturba su casa. Antes bien, trabaja con honestidad, no tomes nada que no sea tuyo o tomes ventaja de tu posición manipulando la balanza a tu favor. No defraudes ni oprimas a nadie. Conseguir tesoros con lengua mentirosa es un vapor fugaz, es buscar la muerte.

No tuerzas la justicia ni hagas acepción de personas. No seas parcial con el pobre ni seas complaciente con el rico, escucha tanto al pequeño como al grande. Todo pecado termina siendo un fastidio, pero los hombres justos caminan en la libertad y seguridad que da una conciencia limpia. Si actúas con rectitud, surgirán enemigos que defenderán sus intereses perversos. A pesar de ello no tomes venganza, no seas vencido por el mal, antes vence con el bien el mal.

Se diligente, capacítate constantemente, no seas sabio en tu propia opinión. La investidura de tu cargo demanda una constante preparación, porque las palabras sin conocimiento oscurecen el consejo. No seas dado al vino, no es para los gobernantes el desear bebida fuerte. No sea que olvides lo que has decretado, pervirtiendo el derecho del afligido.

No te olvides del pueblo. Conoce su condición y presta atención a sus necesidades, atiende a su clamor, pero no actúes por temor. No sigas a la multitud para obrar injustamente, ni te inclines a la voluntad popular para pervertir la justicia.

Finalmente recuerda que de todos tus actos tendrás que dar cuenta, y mi deseo es que seas hallado fiel. Por lo cual teme a Dios y cumple sus mandamientos, porque esto es el todo del hombre. Obrando así, engrandecerás a nuestra patria.

Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová.

platiquemos@familiasenpaz.com

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