PLUMA INVITADA
Gobernante de todos
Terminada la campaña electoral, considero que debe iniciarse una campaña tendiente a concienciar a la ciudadanía de que usted no es el presidente de quienes lo eligieron y que tampoco es el mandatario de los afiliados a su partido, sino el gobernante de todos los guatemaltecos. La columna vertebral de esa campaña, obviamente, es la de empezar a resolver todos los problemas fundamentales no resueltos por los 61 presidentes que le han precedido, quienes por las más diversas razones, entre las cuales la fundamental es que en 191 años de vida independiente, aplicando la matemática a la sociología, hemos tenido entre golpes de Estado y renuncias un mandatario cada tres años, y restando los años ocupados por las cuatro dictaduras largas de Justo Rufino Barrios, Rafael Carrera, Manuel Estrada Cabrera y Jorge Ubico, la situación corresponde al promedio de un gobernante cada dos años.
Por otra parte están las irregularidades de varias de las campañas electorales precedentes de quienes han llegado a ocupar la silla presidencial, quienes lo han hecho en soledad porque no han podido ni sabido estimular el apoyo de la ciudadanía, y esta tampoco ha descubierto qué es el “poder soberano”.
Debemos entender que el término democracia no significa el bienestar o la prosperidad del pueblo, sino un método de gobierno del mismo; y una medida democrática es aquella que se origina en, o tiende a promover ese método de gobierno; no es, por lo tanto, una medida destinada a aumentar o rectificar la distribución de la prosperidad o del bienestar. De ahí que ese grupo crea que la calificación de una decisión con el membrete de “democrática”, ya sea en lo económico, en lo social o en otros asuntos, no depende de su contenido, sino de la manera como se llegó a ella.
Esto nos lleva a considerar el segundo gran diferendo: el que se relaciona con la pregunta… ¿El ejercicio de la democracia requiere que la simple mayoría popular tome cualquier medida que considere necesaria? o ¿debe limitarse de algún modo el derecho de la mayoría a gobernar?
Gran parte del debate sobre la naturaleza de la democracia gira sobre la cuestión del “gobierno de la mayoría”. Parece conveniente definir con mayor precisión lo que el término significa. Cualquiera que lea cuidadosamente lo que se ha escrito sobre “gobierno de la mayoría” descubre muy pronto que el término es utilizado con frecuencia para referirse a tres cosas completamente diferentes, cosa que muchos de nosotros pasamos por alto: 1. El principio de la mayoría; 2. Doctrina del gobierno de la mayoría, y 3. Lo que llamamos “democracia con gobierno de la mayoría”.
Bajo estos términos, ahora es fácil determinar cuál es la posición de los “mayoritarios absolutos”. Varios autores, entre ellos Lord Bryce, H. Krabbe, Hans Kelsen y mi persona, de vez en cuando hemos escrito en su defensa.
Hay quienes sostienen que la verdadera democracia es la posesión, por parte de todos los ciudadanos, de ciertos derechos inalienables que ningún organismo del gobierno puede violar.
*Politólogo independiente