Pese a este amplio margen de recurso, el acceso al agua potable por las poblaciones guatemaltecas no responde a esta proporción y la agricultura genera una presión significativa sobre el uso del agua, por la necesidad de riego de cultivos, indica el informe internacional.
El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) sostiene que el efecto que ocasiona la agricultura al emplear grandes volúmenes de agua disminuye los caudales de ríos y el caudal disponible para cada habitante.
Estima el Insivumeh que en el país se aprovecha solo el 10 por ciento del volumen disponible, sin embargo en la época seca esta proporción llega hasta el 5 por ciento, lo que significa menos de 378 metros cúbicos de consumo por persona al año, una tercera parte del límite de riesgo.
El documento hace referencia que en el país a finales del siglo pasado se empleaba el 70 por ciento de toda el agua del mundo en actividades agrícolas y se estima que esta cantidad aumentará un 14 por ciento para el año 2030, quedando evidenciada la relación del agua con la producción de alimentos.