REGISTRO AKÁSICO

Ofrezcamos beneficio mutuo y equitativo a nuestro vecino

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La convivencia pacífica, entre los países vecinos, se expresa en una buena situación económica a ambos lados de la frontera. La inversión privada mejora con la buena vecindad, así como las oportunidades de negocios conjuntos. No obstante, también debe haber una buena coordinación para enfrentar los desafíos de seguridad pública, así como armonizar políticas impositivas y fortalecer la transparencia del sistema financiero. Proyectos conjuntos y colaboración para solucionar problemas internos de cada país, crean un sentimiento de solidaridad regional.

La relación entre Guatemala y Belice se ha visto dificultada por una serie de disputas heredadas del pasado, sin lugar en las realidades del orden mundial actual. Querellas debidas a lecturas parciales de acontecimientos históricos son una ridiculez para actores contemporáneos, pues debieran interesarse más por el futuro.

Las realidades geopolíticas del pasado modelaron las fronteras, economías y grandes obras o la carencia de éstas. Para fortalecer los pactos políticos conviene superar o aprovechar esas condiciones heredadas. Las prácticas colonialistas dejaron atraso en nuestra región, pero también han ofrecido vínculos planetarios irrenunciables.

Nadie reniega de la herencia peninsular que instala una parte de nuestro conocimiento en la cultura occidental: lengua, filosofía y tradiciones. Sin embargo, también quedaron mecanismos de desprecio y exclusión que han deprimido la creatividad y en muchos casos, roto el hilo cultural mayense. Se lucha por restablecerlo sin asomos racistas.

En el caso de Belice, existe una rica tradición caribeña. La coherencia y fortaleza de esa población formada en las corrientes de intercambio entre las Antillas y más allá, habrá de enriquecer a la cultura nacional en el futuro cercano, si se resuelven los problemas básicos de relacionamiento.

Otra rémora en nuestra expresión nacional, ha sido la desatención a la realidad plurilingüe. Fuera de la excepción verapacense, pareciera que viejos mecanismos intolerantes no permiten esa consideración. Más todavía, existe un ansia de aprendizaje del inglés. Por lo tanto, además de una ley de promoción de los idiomas nacionales, las buenas relaciones con nuestro vecino, ayudarán en las aspiraciones de una parte importante de la población para dominar esa lengua.

Por todo ello, debe avanzarse en la consulta popular para someter el reclamo territorial, insular y marítimo a la Corte Internacional de Justicia, CIJ. No se debe acudir pensando que se tiene la razón en todo, tampoco que las pretensiones están perdidas ante magistrados interesados en gozar de buenas relaciones con una de las bancas más fuertes del planeta que busca reconstruir los mecanismos de saqueo de siglos pasados. Se debe exigir que la CIJ aplique la normativa internacional para resolver los límites marítimos. Los fluviales deberán ser objeto de la máxima atención para que la solución satisfaga a los reclamos de justicia en los linderos reconocidos. Lo más fácil parece la línea terrestre, pero siempre habrá de ser objeto de cuidado los alegatos para que los jueces definan lo conveniente a la justicia.

No debe tener cabida, cuando resulte el laudo, que algunos digan que se estaba mejor, sin el mismo. Jamás el encierro terrestre, con una salida precaria al Mar Caribe, con el crecimiento del contrabando y el delito transnacional, las malas relaciones con la población beliceña que son azuzadas por pequeños grupitos de irreflexivos y la falta de programas conjuntos en todas las áreas de interés humano, puede ser una situación conveniente y deseable. Quede atrás el pasado, para establecer una relación de amistad pacífica que nos haga socios para el desarrollo.

http://registroakasico.wordpress.com

ESCRITO POR:

Antonio Mosquera Aguilar

Doctor en Dinámica Humana por la Universidad Mariano Gálvez. Asesor jurídico de los refugiados guatemaltecos en México durante el enfrentamiento armado. Profesor de Universidad Regional y Universidad Galileo.

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