LIBERAL SIN NEO

Nuevo plan con viejas propuestas

El Plan para la Recuperación Económica de Guatemala, presentado la semana pasada por el Ministerio de Economía, contiene todos los elementos típicos de esta clase de planes estratégicos elaborados por gobiernos. También cuenta con cierta honestidad, que es atípica y refrescante. La honestidad consiste en reconocer el impacto económico negativo de la rigidez del mercado laboral, los elevados costos de cumplimiento, el desfavorable clima de negocios, la falta de certeza jurídica y que “se carece de figuras de atracción de inversión”. El camino de la redención inicia con el reconocimiento sincero de los pecados, errores y omisiones, y esto merece mención. Lo típico del plan está en la forma y el fondo. Están los ejes “estratégicos” y “transversales”, que leen como sacados de un manual de planes estratégicos de gobierno elaborado por el Banco Mundial o la Unesco y el abuso del vocabulario de rigor, cuando se carece de lo sustancial y concreto.

' El Centro Administrativo del Estado es un megaproyecto despilfarrador contraproducente

Fritz Thomas

La primera parte toral del plan expone “la lógica del problema” de la pandemia, que ha provocado la reducción de las actividades económicas y de las intenciones de inversión, así como la contracción del consumo. A mi parecer, la primera incluiría las otras dos, pero en esta clase de documentos la idea es decir más, no menos. La segunda parte expone la “solución: estrategias y sus efectos esperados en la economía”, y pasa a exponer tres ejes, recuperar y generar más empleos, atraer más inversiones estratégicas y fomentar el consumo.

El primer eje es confuso porque numera las líneas de acción 1, 2 y 4, y en algún copy paste se perdió la 3. La primera línea de acción es usar mascarilla, la segunda es “facilitar” el acceso a instrumentos financieros y la cuarta, “fortalecer” cadenas de valor de alta capacidad de empleo. El segundo eje tiene como primera línea de acción crear un marco favorable a la inversión e identificar proyectos de infraestructura productiva. La segunda se enfoca en atraer inversiones para la relocalización y la tercera es mejorar el clima de negocios. El clima es fiscal, laboral, regulatorio, la seguridad y la certeza jurídica.

El tercer eje, fomentar el consumo, está excesivamente enfocado en masivo gasto público asistencialista, que solo puede provenir de igualmente masivo endeudamiento. Esta es una llamarada de tusa que provoca un ligero calor momentáneo, acompañado de mucho clientelismo político y despilfarro, y cuentas que drenarán con pago de intereses los ingresos ordinarios futuros —de próximos gobiernos, como es la práctica política—. Otra línea de acción de este eje es identificar nuevas oportunidades en el comercio exterior. Esto sobra; no lo puede hacer el Gobierno, es tarea de empresarios, siempre que mejore el “clima”.

Luego vienen los ejes transversales. El primero es usar mascarilla, el segundo es la innovación —con una “política de innovación”— y el tercero es la sostenibilidad, que no merece comentario. “A continuación, se detallan las más de 50 actividades puntuales” con unas buenas y otras muy malas propuestas. Hay una foto de lo que parece ser un enorme disco satelital, con el título “Autopista Escuintla-Puerto Quetzal”, otra del “Metro Riel” y una del “Centro Administrativo del Estado” —pésimo megaproyecto despilfarrador contraproducente—. Finalmente hay 10 páginas de “matriz de actividades”, que da la impresión de mucha actividad por hacer.

Hay que concentrarse en el clima y todo lo que ello implica, lo demás es aspiracional, adornado con fortalecer, promover, fomentar, impulsar y demás vocablos desocupados. Cuidado con el masivo gasto público, que traerá más problemas que beneficios.

ESCRITO POR:

Fritz Thomas

Doctor en Economía y profesor universitario. Fue gerente de la Bolsa de Valores Nacional, de Maya Holdings, Ltd., y cofundador del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN).

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