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Los embudos que agobian el tránsito por las rutas de Guatemala

Ministerio de Comunicaciones dice que ya inició los procesos legales para retirar a vendedores informales que ya se acumulan en ambos lados de la carretera.

Ventas de alimentos sobre el libramiento de Chimaltenango que cada vez aumenta más. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

Ventas de alimentos sobre el libramiento de Chimaltenango que cada vez aumenta más. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

La ruta Interamericana hacia el occidente tiene varios tropiezos en su circulación. El primero es el paso por San Lucas Sacatepéquez, y aunque está en pie la construcción de un viaducto para agilizar el tránsito, la semana pasada suspendieron las obras porque no se puede cerrar la vía sin contemplar rutas alternas.

Lo sucedido en San Lucas esta semana pone de manifiesto la falta de planificación del Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV) para llevar a cabo sus trabajos, en detrimento de muchos guatemaltecos usuarios de las rutas del país, ya sea por comercio o turismo.

Los problemas de embotellamiento son diarios y empeoran durante el fin de semana. Por ahora la solución temporal será construir carriles auxiliares en el km 27.5 y de esta forma, cuando comiencen los trabajos mayores, no se tenga que interrumpir el paso. Este proyecto emergente costará Q19.1 millones más a la citada cartera.

Estos desaciertos del CIV se repiten en obras en funcionamiento como el libramiento de Chimaltenango, ubicado en el km 47 de la misma ruta, que a pocos meses de haber sido inaugurado comenzó a recibir a vendedores en la ruta y, por la ausencia de las autoridades, las ventas fueron creciendo hasta representar un problema para el desplazamiento vehicular.

Expansión comercial

Ahora, después de dos años de inaugurado el libramiento de Chimaltenango, numerosos vendedores se han instalado a sus orillas, donde ofrecen en especial alimentos, lo cual es un peligro para su propia seguridad y la de los conductores.

Los comerciantes han instalado mesas, sillas, estanterías y hasta improvisaron champas para atender a sus clientes, muchos de los cuales se detienen y dejan sus vehículos, algunos de estos camiones, a un lado de la carretera.

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El libramiento terminó de construirse en el 2019 como una vía rápida alterna al paso por la cabecera de Chimaltenango, que antes de que dicha ruta existiera se convertía en un verdadero caos.

La velocidad máxima permitida en el referido tramo es de 80 km/h, pero se han documentado casos de automovilistas que llegan hasta los 120 km/h.

Ventas de comida sobre la carretera Libramiento a Chimaltenango. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

Las policías de Tránsito de El Tejar y de la cabecera de Chimaltenango muestran preocupación porque algunos de los comerciantes casi se han salido a la carretera debido a que no pueden adentrarse demasiado porque esos terrenos son propiedad privada.

“Por momentos, varios vehículos al mismo tiempo se estacionan a orillas de la carretera, esto es demasiado peligroso porque recuerde que el libramiento es una vía alterna y rápida”, enfatizó Ronald Pajarito, comisario de la Policía Municipal de Tránsito (PMT) de Chimaltenango.

Por su parte, Alejandro Marroquín, director de la PMT de El Tejar, considera que hay instalados unos 20 puestos de comida, y dice que estos operan todos los días de la semana.
Coincide en el riesgo que representa el permanecer a orillas de una vía rápida. “Imagínese, Dios no lo quiera, un vehículo pierde el control y colisiona contra las ventas, cuántas pérdidas humanas habría”, advirtió.

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Los vendedores ocupan áreas que son propiedad del CIV, que los compró cuando se hizo de los derechos de vía para la construcción de la megaobra.

Procesos legales

El ministerio dio a conocer que la Dirección General de Caminos “ya inició los procesos legales para solucionar el problema”, y a través de su oficina de Comunicación aseguró que antes de tomar estas acciones se dialogó con los vendedores.

En cuanto a los derechos de vía, el CIV adquirió “lo que establece la ley, que son 25 metros”, aunque la extensión también depende de la topografía del terreno; en áreas montañosas puede ser más o menos, agregó.

La Municipalidad de Chimaltenango informó que los comerciantes que están instalados a orillas del libramiento antes vendían en el Parque Nacional Los Aposentos y que resultaron seriamente afectados por el cierre de ocho meses de dicho centro turístico a causa de la pandemia.

Después de que el parque fue reabierto, muchos comerciantes vieron que era más rentable instalarse en el libramiento, puesto que el balneario ya no es visitado por el mismo número de personas en comparación con los años anteriores.

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El portavoz de la comuna, Mynor Chub, dijo que la comuna no ha autorizado la instalación de ninguna venta, pero que harán una campaña de concienciación para hacerles ver a los vendedores el peligro que representa para sus vidas el que un local esté a orillas de la ruta.

Añadió, sin especificar, que tomarán algunas medidas para intentar reducir esos riesgos.

Ventas de comida sobre la carretera Libramiento a Chimaltenango. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

Se ha normalizado

La instalación de ventas a orillas de la carretera se ve con mucha frecuencia en las carreteras del país. De esa cuenta, aparte del caos vehicular que se formaba en la cabecera de Chimaltenango, también se forman embudos en otras rutas que representan pérdida de horas para los conductores y aumentan los costos de las mercancías.

Sobre la misma ruta Interamericana, CA1 Occidente, está el paso por Cuatro Caminos en el km 181, San Cristóbal Totonicapán, que también se ha convertido en un calvario para automovilistas por la proliferación de ventas informales instaladas en ese punto.

Por el mismo motivo, en la ruta al Atlántico, con el paso de los años también se ha vuelto un agobio para los automovilistas el tránsito por El Rancho, San Agustín Acasaguastlán, El Progreso, así como el paso por Los Amates, Izabal.

Asimismo, sobre la ruta al Pacífico los problemas de embotellamiento ocurren en San Bernardino, Mazatenango y Cuyotenango, Suchitepéquez.

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Varios problemas

A criterio de Florentín Martínez, investigador del Centro de Estudios Urbanos y Regionales (Ceur), con la instalación de ventas en el libramiento de Chimaltenango salen a la luz varios problemas.

El primero se relaciona con el poco espacio que el CIV adquirió por derecho de vías, que apenas alcanza para la colocación del asfalto y las cunetas. A ello se suma la escasa regulación de este tipo de ventas por parte de las municipalidades y el poco respeto que hay en el país por estos espacios, muy necesarios, por ejemplo, cuando ocurren percances.

Martínez considera comprensible que los vendedores busquen los espacios más concurridos por potenciales clientes, pero deben contar con áreas adecuadas para la atención del público y de estacionamiento, para no interferir con el tránsito vehicular ni poner en riesgo a otros automovilistas.

Las ventas han sido colocadas en ambos lados de la ruta. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

El periférico de Quetzaltenango se construyó en un área forestal y agrícola, pero con el tiempo se han instalado allí negocios de todo tipo como gasolineras, pinchazos y ventas de lubricantes, refiere el investigador de Ceur.

Y en efecto, en el libramiento de Chimaltenango, ya se ve al menos un restaurante formal y espacios donde al parecer piensan construir expendios de combustible.

Otra situación anómala se da cuando, por percances, protestas o cierre de rutas, en ciertas carreteras se generan atascos y rápidamente llegan vendedores informales a ofrecer productos. “La oferta se ubica donde hay mayor demanda”, puntualiza Martínez.

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