A Dilma Rousseff siempre le gustó definir su biografía en términos de lucha. Desde sus días como joven militante clandestina de izquierdas, la recién destituida presidenta de Brasil acostumbra ver las etapas de su vida como batallas, ya sea contra la dictadura o la enfermedad o, como en el último caso, frente a lo que consideraba una injusticia.