Las víctimas fueron identificadas como Pascual Tecú Hernández, Anastasio Oxlaj, Pablo Xitumul Ixtecox, Timotea Pérez Ixpatá, Pedro Manuel López, Efraín Ismalej Xitumul, y Elías Milián González, originarios de las comunidades Ceiba, Chuateguá, Canchún, Nimacabaj, Sauce y Chijom.
Una historia
Virgilio Chum, familiar de Anastasio Oxlaj, comentó que el domingo 27 agosto de 1983, su pariente salió de la aldea Chuateguá, a 12 kilómetros del área urbana, para dirigirse a la comandancia de la Patrulla de Autodefensa Civil, en donde estaba el Ejército.
Explicó que uno de los patrulleros señaló a Oxlaj de pertenecer a la guerrilla y entonces los soldados se lo llevaron al destacamento militar, pero en el camino lo lanzaron al horno encendido de una molienda.
Chum recordó que los soldados sacaron a Oxlaj del horno y lo hicieron caminar varios kilómetros, pero este murió debido a las graves quemaduras, por lo cual lo enterraron.
Los familiares de Oxlaj dijeron que con la entrega de los restos se cierra un ciclo de duelo y que aunque el dolor los embarga, ahora tienen los restos para poder sepultarlos en un lugar que puedan visitar.
Tarcila Milián, quien perdió a su progenitor durante la guerra, dijo que aún hace falta hacer justicia por los crímenes que se cometieron durante el conflicto armado y exigió que se castigue a los autores materiales e intelectuales de las muertes.