Escuintla

San Miguel Los Lotes: La alegre comunidad que ahora parece un pueblo fantasma

El reloj marca las 13 horas en San Miguel Los Lotes. Comienza a llover, con lo cual trabajadores de Covial y familiares de los fallecidos por la tragedia del Volcán de Fuego se retiran de la llamada zona cero, que en instantes pasó de ser una comunidad llena de vida a un pueblo fantasma.

Por Enrique Paredes

Casas deshabitadas y medio enterradas, desolación y tristeza es lo que quedó en San Miguel Los Lotes. (Foto Prensa Libre: Enrique Paredes)
Casas deshabitadas y medio enterradas, desolación y tristeza es lo que quedó en San Miguel Los Lotes. (Foto Prensa Libre: Enrique Paredes)
Casas deshabitadas y medio enterradas, desolación y tristeza es lo que quedó en San Miguel Los Lotes. (Foto Prensa Libre: Enrique Paredes)
Casas deshabitadas y medio enterradas, desolación y tristeza es lo que quedó en San Miguel Los Lotes. (Foto Prensa Libre: Enrique Paredes)
Casas deshabitadas y medio enterradas, desolación y tristeza es lo que quedó en San Miguel Los Lotes. (Foto Prensa Libre: Enrique Paredes)
Casas deshabitadas y medio enterradas, desolación y tristeza es lo que quedó en San Miguel Los Lotes. (Foto Prensa Libre: Enrique Paredes)
Casas deshabitadas y medio enterradas, desolación y tristeza es lo que quedó en San Miguel Los Lotes. (Foto Prensa Libre: Enrique Paredes)
Casas deshabitadas y medio enterradas, desolación y tristeza es lo que quedó en San Miguel Los Lotes. (Foto Prensa Libre: Enrique Paredes)
Casas deshabitadas y medio enterradas, desolación y tristeza es lo que quedó en San Miguel Los Lotes. (Foto Prensa Libre: Enrique Paredes)
Casas deshabitadas y medio enterradas, desolación y tristeza es lo que quedó en San Miguel Los Lotes. (Foto Prensa Libre: Enrique Paredes)
Casas deshabitadas y medio enterradas, desolación y tristeza es lo que quedó en San Miguel Los Lotes. (Foto Prensa Libre: Enrique Paredes)
Casas deshabitadas y medio enterradas, desolación y tristeza es lo que quedó en San Miguel Los Lotes. (Foto Prensa Libre: Enrique Paredes)

El ambiente desolador es hasta cierto punto escalofriante al solo pensar que se camina en un área donde, bajo los millones de metros cúbicos de arena volcánica yacen decenas, tal vez cientos de cadáveres que quedaron soterrados por la erupción del coloso del pasado 3 de junio.

Prensa Libre hizo un recorrido por el sector el miércoles. Al llegar a la aldea El Rodeo nos encontramos con un anillo de seguridad conformado por agentes de la Policía Nacional Civil y del Ejército, quienes permanecen toda la noche.

Luego de identificarnos continuamos con el trayecto de dos kilómetros hasta llegar a San Miguel Los Lotes, no sin antes ser advertidos por un agente de policial: “Allá no hay nadie porque está lloviendo en las montañas y de un rato a otro se vienen los lahares”. 

Al llegar al área se ve una pequeña borda construida con piedras y arena que los líderes comunitarios de El Rodeo pidieron que se construyera para evitar que los lahares lleguen hasta la aldea pues el martes, un lahar arrastró hasta la carretera piedras de todo tamaño y material volcánico.

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Ya en la zona cero solo el canto de las aves y el correr del agua de lluvia que se acumula en las montañas se escucha. Del suelo sale vapor, probablemente por el agua que corre debajo de la tierra y que se evapora al contactar con el material caliente.

En medio del fuerte olor por la descomposición natural de los cuerpos, se ven restos de comida y recipientes vacíos de agua, así como un par de carretas y otros materiales que seguramente seguirán siendo utilizados para continuar con los trabajos de búsqueda y rescate de víctimas de la tragedia.

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El viento también hace de las suyas, pues mueve las láminas de los techos, también se observan algunas aves de corral que aún andan en los patios de viviendas a donde no llegó a plenitud el material volcánico, pero que fueron evacuadas por seguridad de los moradores, que ahora esperan que todo vuelva a la normalidad o que el Gobierno les facilite un lugar para vivir. 

“Aquí ya nadie se queda, tienen miedo no solo que el volcán haga otra erupción fuerte, sino que se vengan los lahares al llover fuerte, esa cosa que hicieron —la borda— no va a aguantar”, afirma don Delfino Pérez, guardián de una finca de sector.

En San Miguel Los Lotes, la búsqueda ha sido intermitente desde el miércoles pasado porque el volcán sigue activo y las fuertes lluvias han provocado nuevos deslaves que elevan el peligro en el lugar de la tragedia, en la que murieron 110 personas y 197, según cifras oficiales, están desaparecidas.

Los sobrevivientes no han bajado los brazos y, pese a las advertencias del riesgo por lo inestable del lugar, han entrado todos los días a cavar en sus casas sepultadas apoyados por maquinaria prestada por empresas privadas.

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Un pastor evangélico recorrió este miércoles la comunidad para orar por los pobladores, que temen que el lugar sea declarado pronto como un camposanto, una decisión que implica desistir de la búsqueda de los desaparecidos.

Mientras, el Instituto de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumen) sigue alertando sobre el descenso de material volcánico.

La Conred indicó que a diez días de la catástrofe, 3.652 personas siguen resguardas en 18 albergues de Escuintla, Sacatepéquez y Suchitepéquez.

Damnificados consultados han asegurado que no abandonarán los cuerpos de sus seres queridos por lo cual están dispuesto a comenzar cada día, desde las 6 de la mañana las arduas tareas de búsqueda.

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