Los tres ganadores recibieron un botón de oro y un pergamino.
En la actividad participaron escritores del resto de Centroamérica, Cuba y otros países.
Toledo dedicó su reconocimiento a su padre, originario de Xela, quien, dijo, fue importante para su inspiración.
Aceituno indicó que mezclar la realidad con la ficción en su obra fue una tarea difícil, ya que buscó la forma de crear escenas para que el mensaje fuera comprendido.
“Agradezco, primero a Dios, porque me otorgó el gusto por las letras, a mi familia, y a mi querido pueblo Amatitlán”, expresó Aceituno.
“No se necesita de más tierras, sino de más libros para encontrar la paz en el país”, añadió.
Rivas, quien es la segunda vez que gana en ese certamen literario, agradeció el reconocimiento.
En la actividad también se reconoció la labor de los quetzaltecos Mario Aníbal González y Domingo Lima, por su aporte social y cultural.