Añadió que se trata de una Rep Rap que forma parte de un proyecto open source, que consiste en que alguien diseñe el primer modelo, luego otra persona lo mejora y publica en internet las modificaciones, y así se continúa hasta tener perfección en el diseño. “Ha sido una forma efectiva para hacer realidad este proyecto”, resaltó.
Navas detalló: “Para el funcionamiento de esta pieza se utilizan tres software, donde el primero sirve para modelar y hacer el diseño, otro hace cortes por capas y el tercero imprime”.
Explicó que una cama o cualquier mueble se transportan de la computadora a la realidad en unos 10 o 15 minutos, y en el caso de la maqueta de una casa puede llegar a tardar hasta dos días. De acuerdo con el tipo de diseño, este se puede imprimir en una sola pieza, según las dimensiones.
“Compramos todas las piezas y las armamos enfocados en arquitectura, que es lo que nos interesa. La idea es que podamos imprimir lo que tenemos de forma tridimensional en la computadora para que las personas puedan no solo observarlo, sino manipular su diseño, que es llevarlos a la realidad”, mencionó el maestro.
Agregó que para poder imprimir cualquier modelo, la máquina debe calibrarse a una temperatura de entre 195 a 210 grados centígrados, y para obtener resultados positivos al estar en ese nivel los cinco motores responden a la instrucción que se da desde el aparato.
“Vamos a democratizar la impresión en 3D. Es el lema que utilizaremos en nuestra página web, en donde subiremos las modificaciones que hicimos al diseño para que cualquier persona pueda utilizar el modelo y mejorarlo”, refirió Navas.
El estudiante Leonardo Canahí Tello expresó: “Esta máquina, cuando la vimos, decidimos que le íbamos a hacer mejoras y de esa manera iniciamos la investigación y a leer tutoriales; finalmente hemos visto cómo se ha materializado ese sueño, que en principio no creíamos poder cumplir y hoy es una realidad”.
Élmer Misael Martínez Pascual, estudiante del 9o. semestre de Arquitectura, relató que antes del proyecto pasaron penas para encontrar objetos que se utilizan en maquetas, como camas, carritos, sanitarios, muebles, y por ello comenzaron a diseñar a escala y buscaron cómo llevar a la realidad sus modelos.
Luis Osmín Velásquez Escobedo, otro de los creadores de esta obra y que actualmente estudia 6o. semestre de Arquitectura, indicó que todo nació por investigación de Navas, quien les mostró videos y documentos acerca del proyecto, luego los cuatro indagaron y buscaron un modelo para que se concretara.
Afirmó que una de las ventajas que ofrece esta obra es que el costo de lo que se imprime es bajo, pues la libra de plástico que se utiliza cuesta en Estados Unidos US$20, y esta máquina tiene la capacidad de imprimir 50 centímetros cúbicos por día.
Valor agregado
El grupo creador de este programa coincidió en que industrialmente hay impresoras en 3D; sin embargo, su éxito en este caso obedece a que se animaron a buscar las piezas y armar su propio modelo, lo que tiene un valor agregado a lo que se puede hacer en la arquitectura, pues hubo un proceso de investigación hasta lograr un sueño.