Después la turba llevó a Sales Sales y Sánches López a la capilla del cementerio local, donde continuó la golpiza y los ahorcó la madrugada de ayer.
Familiares de los linchados indicaron que los agentes de la Policía intentaron ingresar en la aldea para rescatarlos, pero la población no lo permitió.
Marta Carrillo Gómez, esposa de Sales, dijo que en Chicol se cometen linchamientos sin comprobar la culpabilidad de la persona, y que su cónyuge fue capturado solo por estar ebrio.
Juana Berta Aguilar Gómez, esposa de Sánchez, manifestó: “Deben castigar a esas personas que actúan con violencia y linchan. Ya no queremos ese tipo de hechos en nuestra aldea”.
Vayron Herrera, de la Comisión Presidencial de Derechos Humanos, indicó que se debe aplicar la justicia, ya que el linchamiento es delito.
Agregó que el grado de conflictividad es alto en esa aldea, y que es necesario agotar el diálogo antes de tomar acciones violentas.
Recordó que del 2009 al 2012 cinco personas fueron linchadas en esa comunidad.