El jefe de la Policía Constantino Alvarado afirmó: “estas personas integran una banda de ocho personas y aprenden el ABC delincuencial con su misma gente, y que los vecinos los hayan capturado los obliga a desintegrarse“.
Alvarado declaró los detenidos tras cometer sus fechorías se refugiaron en su comunidad Creeck Maya, y tras una negociación entre Consejos Comunitarios de Desarrollo de las comunidades se acordó detenerlos, pues si no hubiese existido negociación previa sus compañeros no los hubieran entregado.
Según los vecinos, estas personas son las responsables de saquear los ranchos de los comuneros, asaltar a repartidores de productos y hacían sus contactos para abastecerse de armamento. “Afortunadamente fueron ubicados y puestos a disposición de los tribunales”, dijeron los comunitarios.
El juez de paz de Livingston les dictó prisión preventiva bajo los delitos de intento de asesinato y robo agravado, y fueron llevados a la cárcel de los Jocotes en Zacapa.