El camino para llegar hasta la ciudad capital y alcanzar la gloria no fue fácil, una entidad privada les costeo pasajes aéreos y hospedaje, mientras que las familias de cada participante, de escasos recursos en el municipio donde residen, realizaron ventas de comida y otras actividades para costear sus viajes en bus y los viáticos para presenciar el evento.
Aunque al principio de la competencia, por la inexperiencia, el grupo del Estor se aislaba y tímidamente elaboraba sus recetas, poco a poco fueron presentando al público y a los jueces de lo que eran capaces.
Elaboraron recetas propias de la región caribeña guatemalteca, el característico “Rice and Beans” pero con un toque personalizado e internacional.
La receta fue tomando forma de apoco y los jueces simplemente se veían unos a los otros, haciendo gestos de aceptación de lo que sucedía ante sus ojos.
Cuando finalmente los platos pasaron a la mesa del jurado calificador, las expresiones favorables se dejaron escuchar.
Meter Meng, del comité organizador del evento reconocío que el premio logrado por este grupo de entusiastas jóvenes no es producto de la casualidad, “aquí se ve el fruto de mucho trabajo, esfuerzo y sacrificio“.