Omar Argueta, párroco del lugar, explicó que el área fue comprada en la época del conflicto armado por el sacerdote Juan Alonzo, asesinado durante la guerra.
“El sitio fue comprado para que la comunidad contara con un lugar de recreación, ya que en Lancetillo se vivió uno de los más cruentos escenarios generados por la violencia de la época”, recordó el clérigo.
El lugar es visitado por pobladores de Lancetillo o de lugares vecinos, aunque también acuden paseantes provenientes de Chicamán, Uspantán y de la capital.
En menor cantidad, llegan turistas extranjeros que disfrutan de las aguas cristalinas de las pozas. El ingreso al balneario es gratuito, pero las ofrendas de los visitantes son bien recibidas para el mantenimiento de la parroquia.
“El balneario se ubica a 53 kilómetros de Chicamán. El acceso es de terracería y en época de invierno es difícil llegar, aun en vehículos de doble tracción. Sin embargo, la recompensa para quienes se aventuran a viajar a la Zona Reina de Uspantán es grande, ya que en el trayecto encontrarán muchas bellezas naturales que complementarán la travesía turística”, indicó Argueta.