Sacatepéquez

San Juan Alotenango abraza la tristeza de los damnificados de las aldeas San Miguel Los Lotes y El Rodeo

El ambiente de tristeza, de desesperación y de angustia es evidente en el municipio de San Juan Alotenango, Sacatepéquez, que se ha hermanado con las aldeas San Miguel Los Lotes y El Rodeo, Escuintla, que recientemente sufrieron la furia del Volcán de Fuego.

Por Edwin Fajardo y Carlos Vicente / Sacatepéquez

Varios pobladores de las aldeas San Miguel Los Lotes y El Rodeo, Escuintla, hicieron un altar provisional en el parque central de San Juan Alotenango Sacatepéquez, para recordar a sus familiares y amigos (Foto Prensa Libre: Edwin Fajardo)
Varios pobladores de las aldeas San Miguel Los Lotes y El Rodeo, Escuintla, hicieron un altar provisional en el parque central de San Juan Alotenango Sacatepéquez, para recordar a sus familiares y amigos (Foto Prensa Libre: Edwin Fajardo)

Mientras que algunos pequeños damnificados corren en el parque central de la localidad, familiares y amigos de las víctimas mortales les rinden un tributo a sus seres queridos con un pequeño altar.

Varias fotos y cartas reposan en el suelo, acompañadas por flores, veladoras, pino y las lágrimas de los sobrevientes, que aún no le dan crédito a lo sucedido.

Sara Garcia, quien perdió a tres de sus primos (Mirna, Jeniffer y José), se consuela con su mamá Gloria, al tiempo que recuerdan los buenos momentos que compartieron con sus familiares en la aldea San Miguel Los Lotes, Escuintla.

"Jeni aún no aparece. En cambio Mirna y José, sí, pero fallecidos. Es algo muy doloroso y triste lo que nos está sucediendo", expresa Sara, quien desde el domingo duerme en uno de los albergues instaladados en los alrededores del parque central de San Juan Alotenango, Sacatepéquez.

"Nos graduamos de bombero un sábado 2 de junio de 1997 hace 21 años y te nos adelantaste un 3 de junio de 2018. Tus recuerdos quedarán grabados para siempre. Hasta siempre Juanito Bajxac", se puede leer en una de las cartas del altar provisional.

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La familia García llora a sus primos, quienes fallecieron en la tragedia del Volcán de Fuego. Eran parte de la comunidad de San Miguel Los Lotes (Foto Prensa Libre: Carlos Vicente)
La familia García llora a sus primos, quienes fallecieron en la tragedia del Volcán de Fuego. Eran parte de la comunidad de San Miguel Los Lotes (Foto Prensa Libre: Carlos Vicente)

Se quejan

Además de la atmósfera de desconsuelo, maestros y donantes no ocultaron su malestar por la forma en qué se les están repartiendo los víveres a los damnificados.

Un grupo de maestros de la escuela Mario Méndez Montenegro, que se convirtió en un albergue desde el domingo por la tragedia del Volcán de Fuego, aseguró que fueron notificados de que ya no podían continuar con su labor de apoyo.

"Desde el domingo apoyamos con la repartición de comida para los damnificados. Sin embargo, el martes nos indicaron de que teníamos que desocupar el área de la cocina", mencionó uno de los profesores que quiso quedar en el anonimato.

Al hacer un recorrido por la localidad, se comprobó de que las escuelas convertidas en albergues de San Juan Alotenango están siendo administradas por personeros de la Secretaría de Obras Sociales de la Esposa del Presidente (Sosep), quienes impidieron el acceso a los mismos.

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"Debería estar todo más ordenado. Nosotros venimos a apoyar con varios hermanos de una iglesia de Santa Catarina Barahona y mejor decidimos entregar nuestras donaciones a los habitantes y no en los albergues", explicó la pobladora María Hernández.

Luis Miguel Ralda, ministro de la Defensa, rechazó en conferencia de prensa los comentarios "maliciosos" sobre que se está echando en bolsas con logos del Gobierno la ayuda humanitaria que ha donado la gente.

Dijo que la tropa tiene instrucciones de denunciar cualquier acto comprobable en el que se haga mal uso de las donaciones.

La presencia de soldados y de niños señalizados con marcador azul en su frente, como prueba de que ya han consumido los alimentos de los donantes y aportadores, son otras de las imágenes constantes que se pueden apreciar en el casco central de San Juan Alotenango, Sacatepéquez, que ha abrigado a los damnificados que dejó la tragedia del Volcán de Fuego.





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