Rosita Barrios, maestra de la Escuela Naciones Unidas, de la cabecera, indicó que han sentido en carne propia los daños que sufrió el establecimiento. “Para el terremoto de noviembre del 2012, la escuela quedó inhabitable. Nos arriesgamos impartiendo clases, pero el sismo de la semana pasada la destruyó por completo”, resaltó.
“Para no perder clases, les dejamos tareas a los niños. La ministra vino la semana anterior y nos dijo que buscáramos una salida, mientras que el director nos aconsejó que busquemos terrenos baldíos o campos de futbol, pero esto es difícil. Los padres de familia nos están ayudando a solucionar el problema”, añadió.
Víctor Gómez, padre de familia, expuso que están preocupados porque el temblor le quitó la tranquilidad a sus hijos.
“Vino el presidente y con pompa dijo que había recursos para la reconstrucción de varias escuelas y una de ellas era la Naciones Unidas, pero pasó el tiempo y la reconstrucción nunca llegó”, manifestó Gómez.
“Vamos a ayudar a los maestros, porque estamos a más de medio año de clases. Acudiremos a la Municipalidad para que nos ayude, ya que hay canchas techadas que no fueron dañadas. Esperamos que las presten”, resaltó.
El director departamental de Educación, Roelmer Cardona, informó que al menos 75 escuelas resultaron dañadas en todo el departamento y que en la cabecera hay cuatro inservibles.
En San Pedro Sacatepéquez, Sibinal, Tacaná, Tajumulco, San Rafael Pie de La Cuesta y San Pablo, hay establecimientos educativos que utilizarán alternativas de enseñanza. Cardona refirió que también buscarán locales disponibles.
“Habrá casos en los que los estudiantes llegarán a las escuelas solo por tareas, en una hora indicada, y otros, a otra hora, de tal manera que no se pierda el ciclo escolar”, agregó.
Cardona refirió que para evitar aglomeraciones, algunos docentes utilizan iglesias, viviendas y hasta toldos, como alternativa para enfrentar esta emergencia, que también afectó el quehacer educativo marquense.