La zona donde pasa de todo

Ante la mirada indolente de las autoridades y sin el más mínimo temor, los contrabandistas, gestores y traficantes de indocumentados y drogas actúan con total impunidad en los puestos fronterizos legales y en los pasos clandestinos de la frontera suroccidente del país.

Soldados  mexicanos observan el paso de productos de su país hacia territorio guatemalteco.
Soldados mexicanos observan el paso de productos de su país hacia territorio guatemalteco.

Prensa Libre recorrió durante siete días los puestos fronterizos oficiales de Tecún Umán, Ayutla y El Carmen, Talismán, en San Marcos, y La Mesilla y La Democracia, en Huehuetenango, y comprobó que los delegados de Migración y de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) forman parte de una estructura de corrupción que está enraizada hace décadas en ambas instituciones en esos lugares.

Los pobladores de esos sitios tienen como actividad principal el contrabando —de ropa, artículos de belleza, licores, combustible y personas—.

Además, es tal el influjo, que los lugareños se identifican más con las costumbres y comida mexicanas que con las nacionales.

más de 50 años

En Tecún Umán, Ayutla, San Marcos, la venalidad de las autoridades migratorias y tributarias ha fomentado el contrabando de mercadería, combustible y personas a través de balsas fabricadas con dos tubos de llantas y ocho tablas de madera.

Las autoridades municipales admiten que esa situación ocurre desde hace más de 50 años y no se puede evitar porque se afectaría a miles de familias que generan sus ingresos con esos hechos ilícitos.

“Este ha sido el sistema, y nosotros no podemos cambiarlo”, dijo Rubén Méndez, concejal primero de Ayutla.

Abuelos, padres, tíos, hijos, nietos, todos participan en el contrabando incalculable de productos y personas.

Cada balsa en que se trasladan mercancías hace varios viajes diarios, a cada persona que quiere cruzar el río le cobran Q10 —lo que se comprobó al preguntar a un balsero la cuota para llegar a Ciudad Hidalgo—. En relación con la mercadería, se hace trato de acuerdo con peso o la cantidad.

Un vehículo del ejército mexicano pasa por el área, pero se hace de la vista gorda con lo que ocurre a pocos metros. Los militares solo ven la cantidad de productos de ese país que serán trasladados en forma ilegal a Guatemala. Las autoridades de Guatemala tampoco hacen mucho por evitar el trasiego.

La única acción del alcalde Érik Zúñiga fue la instalación de un peaje a unos 25 metros del río Suchiate, que divide Guatemala y México.

Allí los pilotos de los dos mil triciclos que transportan las mercancías de contrabando hacia los puntos de carga, y de personas, deben pagar Q3 por viaje a la comuna.

En menor escala, hay vehículos que también hacen fletes del producto o personas, y cada auto paga la misma cantidad por el derecho de paso. No se registra la mercancía ni se recaudan impuestos.

cien deportados

En la frontera El Carmen, Talismán, San Marcos, el puente Suchiate Tercero, es sitio habitual para el paso de contrabando y migrantes, debido a que bajo su estructura hay una cámara —balsa— y un lazo que es utilizado para cruzar el río Suchiate, que allí tiene un ancho de unos 20 metros. La tarifa: Q10 por persona.

Por este puesto diariamente llegan deportadas entre 80 y 100 personas, en su mayoría centroamericanas, y entre 30 a 40 connacionales, afirmóÉrick Najarro, jefe de la delegación de Migración.

En La Mesilla, La Democracia, Huehuetenango, a unos 50 metros de Migración y la SAT, a diario se cargan decenas de vehículos que ingresan mercadería a Guatemala sin pagar impuestos y también es paso abierto de indocumentados, sin ningún costo.

Prensa Libre ingresó unos 500 metros a territorio mexicano, en donde se comprobó la facilidad de pasar sin documentos. Este punto es considerado el paso fronterizo más vulnerable, pero hay otros.

drogas y gasolina

La Esperanza, Tacaná, San Marcos; La Unión y Vueltamina, La Democracia, Huehuetenango, fueron visitados por periodistas de este matutino.

En La Esperanza, un hombre que aseguró que trafica personas y mercadería aceptó servir de guía. Aunque no mencionó que haya introducido droga en México, indicó que en este punto pasan estupefacientes y armas sin dificultad.

Aquí el kilo de cocaína se conoce como “cubeta” y cuesta Q60 mil, pero no reveló el precio de un traslado. Ahora por pasar personas cobra Q1 mil por cabeza.

Tras dos horas de camino de terracería se llega al puente de Mazapa, Motozintla, México, para después recorrer siete kilómetros asfaltados hasta la cabecera.

Se retornó a La Esperanza por el punto conocido como Veracruz. En este lugar hay dos niños que cobran 25 pesos mexicanos —unos Q15— a los camiones que llevan 40 toneles para comprar combustible en gasolineras mexicanas. Una cadena es la única medida de seguridad entre los dos países.

Mientras tanto, en los pasos La Mesita y el barrio San Antonio, La Democracia, Huehuetenango, ni siquiera hay cadena: solo mojones, sobre los cuales ha pasado mucho.