Violencia contra mujeres indígenas aumenta en el país

La Defensoría de la Mujer Indígena (Demi)   informó ayer que en el  2015 aumentaron los casos de violencia en contra de las mujeres indígenas en la provincia, a los cuales   les dan  seguimiento.

Mujeres indígenas de diferentes sectores de San Marcos se organizan para impulsar programas en pro de su reivindicación social. (Foto Prensa Libre: Genner Guzmán).
Mujeres indígenas de diferentes sectores de San Marcos se organizan para impulsar programas en pro de su reivindicación social. (Foto Prensa Libre: Genner Guzmán).

Diferentes sectores de Quetzaltenango ven con preocupación el incremento  de la  violencia contra la mujer indígena, ya que según estadísticas de la Demi,   el año pasado se registraron al menos  715 casos.

Sin embargo,  el Ministerio Público (MP) reportó    mil 863 denuncias, de enero a agosto de 2015,   y en 2014 fueron mil 728. 

Vilma Hernández, presidenta del Colectivo de Mujeres, aseguró que el aumento de   las denuncias presentadas por víctimas  se atribuye a que ahora tienen   mayor conocimiento de sus  derechos  y que existen leyes e instituciones  que las apoyan.

Julia Pastor, encargada de la Fiscalía de la Mujer  en Quetzaltenango, dijo que trabajan en  brindar atención integral  a las víctimas y que cuentan con dos intérpretes en idiomas mam y k’iche’.
 
Lilian Wuj, directora del Centro de Apoyo Integral para Mujeres Sobrevivientes de Violencia, en Xelajú, comentó: “En el  2015   atendimos a unas mil 186 féminas, y en el albergue se protegió a 240, entre ellas 167 adolescentes, quienes en su mayoría, sufrieron   violencia intrafamiliar”.

Más denuncias

Olga Umul Xobín, coordinadora de la Comisión de la Mujer, en Sololá,  informó que el año pasado más de 780 féminas denunciaron algún tipo de violencia en su contra, 96 más que en el   2014, cuando se reportaron  704.

“Es   preocupante que  la violencia contra este sector de la población continué al grado de asesinarlas de manera violenta”, dijo  Umul, quien  añadió que en los últimos dos años el MP reportó la muerte de   16 mujeres en Sololá.

Mónica García, delegada de la Demi en San Marcos,  refirió que la cultura de denuncia se ha fortalecido, pues en el 2015 se registraron  542 casos; entre estos, 243 en el aspecto jurídico, 142 en lo social y 157 en lo psicológico.
“Ha aumentado la cultura de denuncia sobre estos hechos, pero  es fundamental que todos se involucren para fortalecerla”, expresó García.

Comitancillo, San Lorenzo, Concepción Tutuapa, San Miguel Ixtahuacán, Sibinal, Tacaná, Tajumulco, San José Ojetenam, Sipacapa, Esquipulas Palo Gordo, San Antonio Sacatepéquez, Tejutla y San Pedro Sacatepéquez, son los municipios   afectados por ese flagelo.

“Las mujeres  tenemos derecho a que se nos trate como seres humanos”, comentó Catalina Chilel, quien sufrió violencia intrafamiliar durante varios años.

En   Totonicapán,  la  Demi atendió 511 denuncias   de agresión contra    mujeres de entre 18 y 35 años, mientras que en el 2014 se registraron 388.

Juana Tax,  delegada  de la Demi, refirió que las  denuncias más comunes  son por violencia física, psicológica y económica, además de reconocimiento de paternidad.

Edwin Norato, de la  Procuraduría  de los Derechos Humanos, expresó que  existe un subregistro,  pues  hay muchas víctimas   que se resisten a denunciar  por temor a represalias.

Tipos de violencia

Alo largo de los años, las mujeres y los niños han sido el grupo más vulnerable a que se violenten sus derechos.
En la violencia psicológica hay frases y expresiones que denigran la condición de mujer, y por ser comunes pasan inadvertidas.

La violencia física se da dentro del núcleo familiar, de esposo a esposa o de padre a hijas. La mayoría no se atreve a denunciar, pues este tipo de agresiones son acompañadas de violencia psicológica, para que las víctimas callen.

En la violencia sexual existe desde una caricia no deseada hasta una violación. Quien, en la mayoría de casos, la perpetra es un familiar o cercano a la víctima.

La laboral se refiere a los abusos de   jefes. También se traduce en falta de oportunidades por la condición de ser mujer.
La económica se  define como el  acto de fuerza o de poder ejercido contra las mujeres y que vulnera sus derechos económicos, y  es el segundo tipo de agresión que sufren estas   después de la  emocional.