Escenario

La memoria local vive en ellos

Los cronistas son figuras que registran la historia de las ciudades y países, así como los eventos más importantes y trascendentales de cada lugar que habitan. En Guatemala, la rica memoria local vive en ellos desde hace cientos de años.

Las personas que registran el tiempo existen desde la Antigüedad. Nicolás de Damasco (64 a. C. – 6 d. C.) llevó el registró de la historia en esa región y fue consejero de Herodes en los tiempos del nacimiento de Jesucristo.

En la invasión española al nuevo mundo, los conquistadores llegaron a estas tierras acompañados de escribanos que enviaban cartas a los reyes para informar el avance en estas tierras. En otros casos, los mismos capitanes eran quienes llevaban registros, que ahora son documentos invaluables. Tal es el caso del navegante Cristóbal Colón, quien registró cada viaje a América en su Diario de navegación.

“Ya en la época colonial surgen los cronistas de la Indias que eran las figuras encargadas, oficialmente, de escribir la historia del descubrimiento, conquista y vida de América, y el desarrollo histórico de los virreinatos, las capitanías generales y las gobernaciones”, afirma Miguel Álvarez, nombrado cronista de la Ciudad de Guatemala en 1988.

“El cronista es un artesano de la historia, de la literatura y el periodismo. Es el Ahau Kin (el Cargador del tiempo) que permite a los lectores sumergirse en la crónica a través de un relato sencillo”, indica Miguel Ángel Car, cronista del municipio de San Martín Jilotepeque, Chimaltenango. “En realidad, la crónica es un género literario, una forma particular de retratar cada acontecimiento. Bernal Díaz del Catillo fue el primer cronista de la Nueva Guatemala de la Asunción, asignado por el ayuntamiento de ese entonces”, agrega Álvarez.

Particular trabajo

Una de las características de los cronistas municipales es que deben ser reconocidos por las autoridades ediles. Sin embargo, esto no sucede con muchos de ellos. “No contamos con una figura legal que reconozca y remunere la labor del cronista. Esta labor se ejerce por gusto y placer personal, por lo que se debe combinar con otro oficio”, indica Yuri Chávez, integrante de la Red de Cronistas de Guatemala.

En el 2003 se formó en Guatemala esa entidad que estuvo organizada por la periodista Edith González, quien registró a escritores, periodistas, fotógrafos e historiadores interesados en este género literario. Esta agrupación abrió la oportunidad, a cronistas, de viajar a varios estados de México con muestras de sus trabajos.

Marco Antonio Orozco Zuarth, actual presidente de la Asociación de Cronistas del Estado de Chiapas, resalta la importancia de la crónica. “Sin la crónica no puede existir la historia. Esta se escribe a la luz de los hechos o posteriormente pero con datos que el cronista vio. La historia se escribe después con base en las crónicas”, explica.

Los entrevistados coinciden en que la función de los cronistas, a pesar de no ser reconocida completamente, es una máquina del tiempo que reflejará en el futuro, el tipo de vida que se tiene ahora.

Actualmente, los cronistas albergan esta información en publicaciones personales, públicas, periódicos, libros o internet. También, al ser una fuente de información, transmiten sus conocimientos de manera oral.

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