River-Boca en la final de la Copa Libertadores: así se vive el ambiente en Madrid a horas del superclásico

Ni el Monumental ni la Bombonera, el Santiago Bernabéu se viste de fiesta para acoger la final de la Copa Libertadores de América entre River Plate y Boca Junior.

Una final muy argentina que se disputará a 10.000 kilómetros de distancia de Buenos Aires.

Poco a poco han empezado a llegar los seguidores de ambos clubes argentinos al emblemático estadio del Real Madrid.

En las imágenes se puede ver la alegría y el entusiasmo de algunos aficionados que pudieron viajar desde Argentina, de argentinos que viven en Europa y, en general, de los amantes del fútbol que no se quieren perder una final histórica y un clásico del balompié por excelencia.

Las banderas de Argentina así como las de River y Boca ondean afuera del estadio y en las manos de decenas de seguidores.

Afuera, este kiosco vende bufandas que marcan el segundo partido de la final de la Copa Libertadores, el cual no se pudo disputar en suelo argentino como estaba previsto.

El 24 de noviembre, el duelo se celebraría en el estadio de River, el Monumental, pero una serie de disturbios llevaron a que se postergara para un día después.

Pero ese domingo tampoco se celebró.

La decisión la tomó la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), luego de que el autobús en que viajaban los jugadores de Boca fuera atacado (el sábado) en las afueras del Monumental por seguidores del equipo anfitrión.

Varios jugadores resultaron heridos.

Las autoridades de Madrid están monitoreando el desplazamiento y la llegada del público que no quiere perderse el pitazo inicial, previsto a las 19:30 (GMT).

“Las autoridades españolas, temerosas de la violencia de las barras bravas, han organizado un fuerte dispositivo policial para evitar incidentes entre las dos aficiones”, señala el diario español El País.

Estas patrullas cerraron el paso en una sección del Paseo de la Castellana, ubicado muy cerca del Bernabéu.

La insólita decisión de Conmebol de trasladar el partido decisivo de la final de su torneo de clubes más importante a España, ha sido el último giro de una de las más decepcionantes y escandalosas historias del fútbol en Argentina y Sudamérica.

La leyenda del balompié paraguayo José Luis Chilavert le dijo a BBC Mundo que “el castigo” no fue solo para Argentina, sino para la región.

“El castigo es para la propia idea que tenían de querer organizar el Mundial 2030”, aseguró el portero.

Para el arquero es “muy injusto que la Copa Libertadores de América se juegue en el Europa” y advirtió que esta decisión crea un precedente que podría perjudicar la candidatura conjunta de Uruguay, Argentina y Paraguay para organizar la Copa del Mundo en su edición centenaria dentro de 12 años.

“Con esto obviamente mataron la ilusión”, sentenció.

Pese a la controversia que rodea este partido, el ambiente en la capital española es de fiesta.

Madrid está tomada de blanco y rojo y azul y oro. Se ven caminando hinchas de los dos equipos por los sitios más emblemáticos de la ciudad y no se habla de otra cosa que la final”, señaló el editor de BBC Mundo Deportes, José Miguel Pinochet, desde esa ciudad.

“Se dispuso de dos zonas separadas al norte y sur de la Castellana para cada una de las hinchadas donde se vive por ahora una verdadera fiesta”, indicó el periodista.

La rivalidad entre los seguidores de ambos clubes es histórica, se conocen como los archirrivales argentinos.

“El enfrentamiento a muerte entre hinchas de rivales históricos no es exclusivo de Argentina ni de América Latina”, señala Daniel Pardo, corresponsal de BBC Mundo en Argentina.

“Es difícil saber dónde es peor, pero en general Argentina y Brasil son de los países con más violencia relacionada al fútbol”.

“Lo estudios sobre la violencia en el fútbol argentino han identificado el concepto del 'aguante' como un eje central que explica la radicalización de la hinchada”, dice Pardo.

Aguantar, explican, se ve como el apoyo incondicional: ir siempre a la cancha, nunca dejar de cantar, alentar en la derrota, guardar el honor y humillar al otro.

Pero estos tres aficionados parecen tener claro que no se perderán el partido, que seguramente cantarán y que lo harán en total armonía.

Muchos hinchas provienen de diferentes partes.

“Vienen de Alemania, de Barcelona, de Argentina. El sentimiento general es de pesar porque la final no se juegue allá, pero al mismo tiempo saben que se trata de un momento único”, indicó el editor de BBC Mundo Deportes.