“Sí se puede”, dice ilusionado y feliz el ‘dreamer’ guatemalteco Luis Miguel Grijalva al clasificar a una final olímpica

El periodista le preguntó antes de comenzar la entrevista si la haría en español, en español para Guatemala. ¿Spanish? le dijo, y de inmediato Luis Grijalva asintió entusiasmado, acelerado y en cada oración que pronunciaba parecía que se le acababa el aliento. 

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Luis Grijalva se clasificó a la final de los 5 mil metros planos de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 en el Estadio Olímpico. Foto Prensa Libre: COG.
Luis Grijalva se clasificó a la final de los 5 mil metros planos de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 en el Estadio Olímpico. Foto Prensa Libre: COG.

Y no era para menos, porque recién había terminado de correr ante grandes atletas del mundo con experiencia de más de diez años en el atletismo, en los 5 mil metros planos de los Juegos Olímpicos de Tokio.

Luis Miguel Grijalva Morales, de 22 años, nació en Guatemala, pero cuando tenía un año, sus padres migraron a Estados Unidos. Según The New York Times “primero llegaron a Nueva York y luego se mudaron a unos 85 kilómetros de San Francisco, a Fairfield -California-“.

Allá ha desarrollado su vida y su carrera deportiva. Le llaman “el Tarzán Grijalva”, en alusión al pelo largo que otros le comparan con algún rockero. Es un muchacho que, aunque no habla español a la perfección, pronuncia lo que debe con mucho orgullo. Es estadounidense, pero no olvida sus raíces guatemaltecas.

“Sí se puede, sí se puede”, repitió orgulloso para anunciar que había avanzado a la final de los 5 mil metros ante competidores de élite mundial en el atletismo.

 

“Yo hice cosas grandes, entonces todos podemos, el país puede hacerlo. Para mí es muy importante representar a Guatemala”, añadió con visible emoción.

Grijalva Morales marcó una nueva jornada histórica para el deporte guatemalteco al clasificarse por primera vez a la final de esta prueba con un tiempo de 13:34.11.

 

El atleta, un dreamer, ingresó en el décimo puesto de la serie 2 eliminatoria en la que el primer lugar fue para el español Mohamed Katir que cronometró 13:30.10.

Con su español a medias, pero seguro de pronunciarlo, expresó: “Me siento muy contento, practiqué para la final, esta carrera es muy duro, llegan como 15 grandes corredores, mira cómo llevo mi camisa, sudada”.

“Llevo dos años de competir -alto rendimiento- y son mis primeros Juegos Olímpicos. Para Guatemala esto es muy grande, porque no tenían corredor desde 2000”, recordó.

El deportista dijo que el español, como el atletismo, lo ha aprendido practicando fuerte. “Aprendo cuando hablo español, yo crecí con el español de mi mamá y papá”, responde y sonríe.

Grijalva Morales no habla a la perfección el idioma materno porque sus padres migraron a Estados Unidos cuando él tenía un año. Desde entonces su vida se ha desenvuelto en tierras estadounidenses, pero aseveró que se siente orgulloso de representar al país en esta cita olímpica.

Sobre su futuro, los proyectos, lo que se viene, el joven atleta le respondió a los periodistas que es muy joven. “Tengo 22 años, son mis primeros Juegos. Van a ser buenas cosas para futuro, me siento contento y feliz”.

La carrera, explicó fue complicada porque los rivales fueron muy duros. “La carrera era muy físico, iba al frente y atrás, era muy duro”, agregó.

Grijalva viajó a Tokio desde Estados Unidos el 30 de julio. “Yo no sabía que venía hasta el lunes”, explicó.

“Es mi tercer día acá. Estoy cansado, caliente, caliente”, sonríe.

Apenas el 26 de julio había escrito en su cuenta de Instagram: “Es oficial, me voy a Tokio. No podría haber hecho esto sin la ayuda de Jessica Smith Bobadilla – su asesora y abogada migratoria -, ella es una persona increíble que hace cosas tan maravillosas por los migrantes como yo. Gracias por permitirme perseguir mi sueño olímpico”.

Grijalva Morales nació el 10 de abril de 1999 en Guatemala. Comenzó a correr a los 14 años en la escuela secundaria y después continuó, por medio de una beca, en la Universidad de Arizona.

Enfrentarse a dos rivales estadounidenses (Paul Chelimo, que terminó segundo; y Grant Fisher, octavo) en esta prueba fue algo importante, reconoce. Lo fue más correr al lado del ugandés Joshua Cheptegei quien posee el récord del mundo de los 5 mil metros con una marca de 12:35.36.

“Es muy importante enfrentar a Estados Unidos porque soy inmigrante. Me llevaron de Guatemala cuando tenía un año. Los inmigrantes hacen cosas importantes”, relató.

El viernes 6 de agosto volverá a correr, y esta vez será a las 6 horas de Guatemala. Luis Grijalva se siente feliz y asegura que esto apenas comienza. Que seguirá aprendiendo en cada paso que dé en este deporte que le apasiona.

Los pocos familiares que tiene en el país entre Chimaltenango, Jutiapa y la capital, lo siguen muy de cerca y esperan, como el resto de guatemaltecos, que algo grande ocurra en la final.