Para la clase trabajadora acceder a servicios de salud privado es imposible y para la clase media significa un desequilibrio en sus finanzas.
La mayoría de personas de la clase trabajadora recibe un salario de Q1,500 a Q1,800 quetzales con lo cual sólo aspiran a ser atendidos en los hospitales públicos -saturados, con falta de insumos y en medio de un paro de médicos-, o en los centros del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, IGSS, en donde los pacientes de la consulta externa son atendidos cada dos meses.
Por lo anterior, miles de guatemaltecos de la clase media baja, con salarios promedios de entre Q5,000 y Q12,000, buscan ser atendidos en los centros privados, aunque eso signifique un desbalance en la economía familiar.
Según estimaciones una cirugía menor -apendicitis o cesárea- en un hospital privado tiene un costo que oscila entre Q8,000 y Q17,000.
Gastos dramáticos
?Para el guatemalteco enfermarse en un verdadero calvario. El año pasado me operaron por apendicitis; no fui al IGSS porque no les tengo confianza, por lo que tuve que prestar Q8,000 para resolver mi problema en un hospital privado?, dijo Carlos Pacheco, dueño un taller de mecánica automotriz.
José Fernández, contador de una empresa importadora de vehículos, pasó por una experiencia similar, cuando a su esposa de 32 años le fue diagnosticada hipertensión arterial.
Los gastos arrancaron con Q120 de la primera consulta al médico que hizo el diagnóstico.
Para el tratamiento inicial, gastaron alrededor de Q200 en una caja de 10 pastillas, de las que debía tomar una diaria.
Además, el médico solicitó un electrocardiograma que costo Q150 y una serie de exámenes de laboratorio para detectar diabetes y colesterol que sumaron cerca de Q1,000.
Los días posteriores tuvieron que hacer una radiografía de tórax, Q110 y un ecocardiograma que significó Q400.
El examen de colesterol reveló niveles altos, la medicina costó Q190.
En el lapso de 10 días esta familia tuvo que erogar Q2,170 que no estaban en su presupuesto, lo cual se sumo al pago de otros servicios entre ellos energía eléctrica, agua, teléfono y renta domiciliar.
En la segunda área se encuentran las enfermedades crónicas en las que el gasto es alto y de por vida. Carlos González, del Instituto de Investigaciones económicas y Sociales, IDIES, de la Universidad Rafael Landívar, opina que el alto costo de las medicinas y servicios médicos tienen un fuerte impacto en la economía familiar, en especial de la clase media y baja, ya que estos cada vez son más altos y los salarios no dan para tanto.
A criterio del economista se debe mejorar el sistema público de atención médica, lo cual permitiría a la gran mayoría evitar acudir a un centro hospitalario privado.
José Antonio Farias, representante legal de la empresa Igualas Médicas, el coste de la atención médica se debe en gran parte al desarrollo tecnológico, al incremento en el tipo de cambio y el alza en los costos fijos de los hospitales.
Además, afirmó, que hay que tomar en cuenta que parte del costo de las consultas médicas financian la inversión hecha por los profesionales al capacitarse en el extranjero.
Según Mayra Cifuentes, médico especialista en traumatología, las principales enfermedades a las que se enfrentan los guatemaltecos son las infectocontagiosas y las gastrointestinales, que si se logra curarlas, significan un único gasto en tanto no exista otro contagio.