La idea de que Kuczynski se asocia más al gran empresariado, que usan sus opositores para atacarlo, se revirtió en agosto: un 43 por ciento decía que gobernaría para los más pobres y un 38 por ciento; para las corporaciones privadas.
Para el gerente de GfK, Hernán Chaparro, la caída, mayor en zona sur del país, se debe posiblemente al conflicto minero por el proyecto cuprífero Las Bambas, en el departamento de Apurímac, que este mes dejó un campesino muerto (la primera víctima durante el Gobierno de Kuczynski, que empezó en julio) y 20 policías heridos.
“Si bien se valora el avance en las relaciones internacionales, así como la promoción de la inversión privada, se esperan cambios significativos en la lucha contra la delincuencia, los servicios de salud, el combate a la corrupción y medidas que reactiven la economía”, sostuvo Chaparro.
La encuesta coincide con el estudio de la firma Datum, que a comienzos de mes reveló que la popularidad de Kuczynski pasó de un 65 por ciento a un 62, mientras que su desaprobación se elevó de un 17 a un 24 por ciento.