Economía
Beca Mi Primer Empleo: Solo 118 de 723 becados ya trabajan en empresas
Pese al aumento en la demanda, el Ministerio de Trabajo mantiene en Q6.5 millones el presupuesto del programa para este 2026. La mayoría de becas se otorgaron en el departamento de Guatemala, mientras que en el interior del país se busca mayor participación empresarial.
Becas Mi Primer Empleo no tendrán una aplicación de presupuesto para el 2026. (Foto Prensa Libre: Freepik)
Al cierre del 2025, 118 de los 723 beneficiarios de la beca Mi Primer Empleo ya fueron contratados en los lugares donde realizaron sus prácticas laborales. Estos datos corresponden a las tres primeras fases del programa, aunque algunas becas aún están en ejecución. La información fue presentada por Mónica Concohá, coordinadora del Programa Beca Mi Primer Empleo.
Sobre estas cifras, Ligia Chinchilla, jefa de la mesa de capital humano de la iniciativa Guatemala No Se Detiene, destacó que la evaluación es positiva y que el programa cumple su objetivo de fomentar el empleo juvenil: “Mi Primer Empleo funciona como una medida que ayuda muchísimo a facilitar la inserción laboral de los jóvenes”.
La beca Mi Primer Empleo es una iniciativa que busca la inclusión laboral de jóvenes de entre 18 y 24 años sin experiencia laboral formal. Tiene una duración de cuatro meses, durante los cuales el joven desempeña un puesto en una empresa que ofrece la oportunidad. El salario mínimo es financiado en un 51% por el Ministerio de Trabajo y en un 49% por la empresa privada.
En el 2025 se registraron 723 becados que se incorporaron entre febrero y agosto, con el objetivo de que los últimos participantes concluyan en diciembre, cuando se realiza el cierre presupuestario, según Concohá.
¿Más presupuesto?
Durante el 2025, el programa contó con un presupuesto de Q6.5 millones, con los que se cubrieron 630 becas. Debido al aumento de beneficiarios y a la participación empresarial, Mónica Concohá destacó que fue necesario realizar ajustes internos dentro del Ministerio de Trabajo para cubrir la diferencia.
A pesar de ello, para el 2026 se prevé mantener el mismo monto asignado, externó la encargada del programa, quien señaló que se busca un compromiso institucional para encontrar mecanismos que permitan superar la meta, si la demanda lo permite.
Para Ligia Chinchilla, el principal problema del programa es que es “pequeño”, por lo que pocas personas pueden acceder a él. Señaló que, dentro del presupuesto del Ministerio de Trabajo, este es uno de los programas con menor asignación de recursos: “Necesita crecer mucho más, porque ya demostró que funciona y que les da a los jóvenes lo que les hace falta para optar a empleos formales”.
Con el objetivo de aumentar el número de beneficiarios, Chinchilla mencionó los match funds o apoyo de cooperantes interesados en programas de inserción laboral. Según la coordinadora de la mesa de capital humano, es clave promover alianzas no solo con organismos internacionales, sino también con empresas que ya implementan programas similares, y propuso activar ese tipo de palancas de financiamiento.
“Esto tiene que ser una alianza estratégica. Los jóvenes necesitan la experiencia que pide el sector privado, pero también se requiere que cada sector defina hacia dónde va, qué perfiles necesitará en el futuro”, afirmó Chinchilla, quien añadió que, si la capacitación se orienta a esas demandas y se vincula con Mi Primer Empleo, se generaría una presión positiva para el crecimiento del programa y para que sea apoyado por más actores.
Avances en el programa
De febrero a agosto del año pasado, el programa se organizó en ocho fases, de las cuales cuatro aún se encuentran en ejecución, explicó Mónica Concohá, quien agregó que hay cobertura nacional, con beneficiarios en los 22 departamentos. “La distribución depende del tejido empresarial y de la apertura de las empresas”, afirmó la encargada del programa.
Las empresas, según Concohá, seleccionan los perfiles que el programa les presenta o pueden proponer directamente a un joven para que sea beneficiario. A partir de esto, los departamentos con mayor número de becas fueron: Guatemala, con 313; Quetzaltenango, 65; Santa Rosa, 60; Escuintla, 53; y Chimaltenango, 40.
Para aumentar la presencia del programa en otros departamentos fuera de la capital, Ligia Chinchilla aseguró que el sector privado del interior debe conocerlo mejor. Señaló que el Ministerio de Trabajo cuenta con dos ejes: como ente regulador y como promotor de empleo, siendo este último el que suele pasar desapercibido por parte de los empresarios.
“Es lógico que la mayoría de becas se concentren en la capital, porque aquí hay más empresas. Pero si se amplía la comunicación y se fortalece ese rol promotor del Ministerio, se puede llegar a más empresas y más jóvenes en el interior del país”, afirmó Chinchilla.
Continuidad de los becados
Durante el desarrollo del programa, se registraron 94 jóvenes que no finalizaron la beca, externó Mónica Concohá, quien señaló que las bajas representan aproximadamente el 10% del total de beneficiarios.
Para evitar este tipo de deserciones, Concohá explicó que cada mes se gestionaron corresponsabilidades, documentos que forman parte del expediente del becado y que incluían un canal de contacto directo con los jóvenes, a través de analistas que se comunicaban por medio de WhatsApp y correo electrónico.
Además, afirmó que durante los cuatro meses se elaboran listados de asistencia mensuales, se aplican dos evaluaciones de desempeño, se gestiona el finiquito y se emite un certificado de aprendizaje por parte de la empresa. A partir de estos procesos, Concohá destacó que las bajas se deben a la obtención de una mejor oportunidad laboral, decisiones personales o evaluaciones de desempeño inferiores a los 70 puntos.



