Economía

Celgusa vuelve a ser tema

Gobierno espera terminar antes de fin de año con conflicto financiero causado por fábrica de papel

Luego de casi 20 años de conflicto financiero, el caso de Celulosas de Guatemala, Celgusa, podría terminar. Esto porque el Gobierno espera vender la planta antes de que finalice este año.

Carlos de León, gerente de la Corporación Financiera Nacional, Corfina, propietaria de la planta, informó que para hacer la negociación, contrataron al Banco de Inversión Español N+Uno, que busca inversionistas.

?Ello evitará el riesgo de llegar a una subasta y no tener participantes. Garantiza el éxito de la venta que tenemos estimado podría ser en noviembre?, expresó el funcionario.

Hasta el momento, el precio en que se intentará vender la planta es un secreto bien guardado por las empresas que participan en el proceso.

?Hasta hace poco pudimos conocer el avalúo que realizó la consultora finlandesa Jaako Poyri, la misma que diseño la construcción de la planta, bajo encargo del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, BBVA, a un costo millonario, dijo De León, sin entrar en detalles sobre el resultado del avalúo.

A principios del año pasado, Corfina manejaba el precio de la planta en aproximadamente US$70 millones (unos Q550 millones).

Planta está obsoleta

Pese al proceso de negociación que empezó hace 12 meses, las probabilidades de vender la planta?paralizada hace 18 años? no son muchas ya que por el tiempo podría haber perdido su capacidad de producción.

Manuel Salguero, experto valuador, opina que Celgusa no es competitiva en precios y costos en comparación con otras plantas modernas debido a que la falta de uso pudo afectar la maquinaria.

De León, reconoce que el mantenimiento de la planta ha sido básico y que no se han podido hacer pruebas para verificar su funcionamiento ya que las instalaciones carecen de energía eléctrica.

?El inversionista que quiera comprarla deberá realizar un aporte importante para volver a operarla debido al grado de obsolecencia?, reconoció.

Impacto ambiental

Para Carlos Albacete, director de la organización ecologista Trópico Verde, el daño ambiental que podría causar la reactivación de la planta podría ser grave.

Explicó que cada año se deforestan unas 90,000 hectáreas de bosques y que la entrada en operación de Celgusa vendría a agudizar este problema.

Albacete mencionó que la ubicación de la planta, a orillas del Río Motagua, provocaría que éste se contamine.

El gerente de Corfina, descarta que el arranque de la planta vaya a causar impactos ambientales. ?La empresa que la adquiera debe cumplir con las leyes ambientales y modificar el sistema de blanqueo?, dijo.

En ese sentido, la firma guatemalteca Geopetrolum, realiza un estudio de impacto ambiental para establecer si causará daños, indicó De León.

Mercado es atractivo

?El año pasado, Guatemala importó US$210 millones en productos de papel, cartón y fibras de papel y Celgusa puede producir 100,000 toneladas métricas anuales, que representaría un ingreso de US$70 millones?, afirmó.

El ejecutivo, afirma que se generarían 500 empleos directos y 2,500 indirectos, además de que podría generar energía eléctrica, ya que cuenta con una turbina que puede generar 18.5 MW de potencia y la planta solo utiliza 11.5 Mw, agregó.

Para Fidel Reyes, exinterventor del Instituto Nacional de Bosques, Inab, y vicepresidente de la Organización Internacional de Maderas Tropicales, la entrada en operación de la planta sería beneficiosa para compensar la balanza comercial forestal que el año pasado fue deficitaria en unos $240.1 millones.

A criterio de Reyes, el Programa de Incentivos Forestales del Inab cuenta con una existencia de 18,461.09 hectáreas de bosque aptos, y una producción total anual de 486,144.08 metros cúbicos de madera que podrían utilizarse para desarrollar la industria forestal del país.

Un mal negocio

La historia de la planta Celulosas de Guatemala se remonta a 1981, durante el gobierno del general Romeo Lucas García.

En ese entonces con el apoyo de Corfina, su principal accionista, Celgusa gestionó un préstamo para financiar la construcción de la planta, con la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación, CESCE, del Banco Exterior de España por de $188.7 millones, cuyo pago iniciaba en 1985.

La construcción duró 3 años y fue concluida en 1984. Por inconveniencias ambientales solamente operó 8 días en marzo de 1985, habiendo procesado 25 toneladas de pulpa de madera.

Al haber caído en insolvencia por el pago de la deuda, el caso fue a los tribunales de justicia hasta el 17 de noviembre de 1988 cuando se le adjudicaron los activos a Corfina.

Desde esa fecha, el caso Celgusa fue causante de muchas fricciones entre los gobiernos de Guatemala y España, ya que ante el incumplimiento de Corfina, el Gobierno de Guatemala no se hacía cargo de ésta aduciendo que la deuda nunca fue reconocida por el Congreso de Guatemala , a pesar de ser el accionista de Corfina.

En marzo de 2001, en la reunión con el Grupo Consultivo en Madrid, España, ambos gobiernos, llegaron a un acuerdo mediante el cual España le condonaba $506 millones del total de la deuda, que a esa fecha ascendía a $637.5 millones, a cambio de que Guatemala le condonara la deuda externa que le tenía por ese mismo monto a Nicaragua.

El saldo restante, unos $131.5 millones más intereses, se saldarían cuando Corfina venda los activos de Celgusa, lo cual se comprometió a hacer en el menor tiempo posible, y no se ha logrado hasta la fecha.

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