Economía
¿Diésel a Q55? Analistas explican qué puede pasar con los combustibles y el subsidio en Guatemala
El impacto de las alzas internacionales podría sentirse en Guatemala en dos a cuatro semanas, mientras expertos advierten que las medidas para contener los precios tienen límites.
En varias carreteras y puntos estratégicos del país, conductores realizaron caravanas y bloqueos como protesta por el alza de los combustibles. (Foto Prensa Libre: Esbin García)
El precio del diésel podría alcanzar Q55 por galón en Guatemala si continúa deteriorándose el mercado internacional, según uno de los escenarios planteados por analistas consultados. Sin embargo, la volatilidad actual impide establecer con certeza hasta dónde llegarán los combustibles.
Paul Boteo, director ejecutivo de la Fundación Libertad y Desarrollo, considera que las interrupciones en rutas de suministro y otras presiones sobre el mercado energético podrían llevar al país a registrar precios históricos.
“Muy probablemente el precio de los combustibles se vaya incrementando y que vayamos a ver precios históricos”, afirmó el especialista. Boteo plantea como escenario que el diésel pueda alcanzar Q55 por galón.
Hugo Maul, analista del Centro de Investigaciones y Estudios Nacionales (CIEN), evita respaldar una cifra específica y advierte sobre los límites de cualquier pronóstico en las actuales condiciones.
“Nadie en el mundo puede predecir con certeza el precio del petróleo cuando el mercado está condicionado por decisiones geopolíticas de alto impacto”, señala.
¿Cuándo podría reflejarse en Guatemala?
Guatemala importa combustibles refinados, principalmente gasolinas y diésel. Por ello, Maul señala que para analizar el comportamiento local debe observarse especialmente la evolución de los productos refinados en la Costa del Golfo de Estados Unidos.
Según el analista, los inventarios comerciales generan un desfase de dos a cuatro semanas antes de que las variaciones internacionales terminen reflejándose en las estaciones de servicio del país.
“Si suben los precios, acá subirán los precios”, resume Maul.
La presión internacional, entretanto, continúa. El petróleo intermedio de Texas (WTI) cerró este 15 de septiembre en US$105.83 por barril, después de subir 4.4% en una jornada, su precio de cierre más alto desde mayo, según EFE.
El incremento estuvo impulsado por informaciones sobre la cancelación de entregas de Arabia Saudí a clientes europeos debido al cierre del oleoducto Este-Oeste, atacado con drones procedentes de Irak. La infraestructura transporta aproximadamente siete millones de barriles diarios y constituye una ruta relevante ante las tensiones en el estrecho de Ormuz, informó EFE.
La presión también alcanza las rutas hacia el mar Rojo. Arabia Saudí había desviado crudo hacia esa salida ante las dificultades en Ormuz, mientras los ataques y acciones de los hutíes aumentan los riesgos para la navegación en la zona de Bab al Mandeb, según información de EFE.
Los ataques contra infraestructura petrolera “suponen una escalada significativa del conflicto y aumentan la probabilidad de un escenario alcista de precios”, señalaron analistas de Goldman Sachs, citados por EFE.
Para Guatemala, explica Maul, las alteraciones en estas rutas no implican necesariamente una escasez inmediata. El mercado puede reorganizar los flujos de suministro, pero los conflictos también pueden elevar los fletes marítimos y las primas de los seguros por riesgo de guerra, costos que terminan incorporándose a la cadena.
A esta presión se suma la elevada utilización de las refinerías estadounidenses. Las de la Costa del Golfo operaron al 98.3% de su capacidad disponible en la semana terminada el 4 de septiembre, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA). El promedio estadounidense fue de 97.8%.
¿Qué pasará con el subsidio?
Un eventual aumento encuentra a Guatemala con un subsidio de Q2 mil 500 millones, aprobado para mantener en Q39 el galón de diésel y gasolina regular y en Q41 el de gasolina superior.
El Ministerio de Energía y Minas (MEM) ha advertido que los recursos podrían agotarse antes de finalizar el año si continúan aumentando los precios internacionales.
Boteo considera que, en un escenario de precios elevados, ese límite podría alcanzarse incluso antes.
“Tal y como está planteado ahorita y con el escenario de un alto precio de los combustibles, incluso podría acabarse rápidamente en cuestión de semanas”, señaló.
Ricardo Barrientos, director ejecutivo del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi), sostiene que ninguna intervención puede evitar permanentemente el traslado de un choque externo.
“No hay presupuesto estatal que alcance ni tampoco hay mecanismo fiscal que permita eso. Todas las medidas, por definición, son alivios temporales que van a terminar”, afirmó.
Barrientos considera que un subsidio temporal es más efectivo que suspender el impuesto a la distribución del diésel, que cifra en Q1.30 por galón.
“¿Cuál es la ventaja de suspender el impuesto a la distribución, que es Q1.30, versus el subsidio que por lo menos es Q8?”, cuestionó.
Su principal crítica se dirige al diseño del mecanismo. Barrientos cuestiona que el subsidio se entregue a los importadores y propone utilizar la factura electrónica para que el beneficio llegue directamente al consumidor al comprar combustible.
“¿Por qué se lo dan a los importadores?”, cuestionó.
¿Qué pasa si la presión continúa?
El subsidio fue aprobado después de la presión de diversos sectores que acudieron al Congreso por el aumento de los combustibles. Ese antecedente muestra que el precio ya ha generado tensión social y política, aunque no permite anticipar si habrá nuevas protestas.
Boteo considera que otro incremento podría profundizar el descontento.
“Va a ser un shock muy fuerte para el bolsillo de los guatemaltecos”, afirmó. También advierte de un posible desgaste para el Gobierno si las medidas para contener los precios no son percibidas como efectivas.
Barrientos señala que, si los Q2 mil 500 millones resultaran insuficientes y se buscara ampliar la ayuda, sería necesario retirar recursos de otras asignaciones.
“Sí podría haber espacio, pero se tendría que decir a quién se le va a quitar la asignación”, afirmó.
Maul advierte de otro riesgo si el aumento lleva a plantear controles de precios sin cubrir la diferencia: que una medida de ese tipo termine afectando el abastecimiento.
“Por más que duela el bolsillo, es mejor que el producto exista en el mercado, aunque caro, a que no exista”, afirmó.
Para Barrientos, ninguna de esas respuestas puede eliminar el origen externo del problema.
“No hay presupuesto que alcance”, afirmó. “Se avecinan días difíciles”.

