Aquellos que no han sido capaces o no han aprendido a ponerse límite o control a sí mismos, son candidatos a gastar más de lo que deben y fracasan en lo económico.
Tú podrás apegarte a tu plan de gastos personales si evitas darte permisos y concederte licencias a la hora de gastar en lo que no planeaste.
Para controlar y administrar bien nuestro dinero debemos, primero, controlarnos y administrarnos a nosotros mismos.
Así como la irresponsabilidad y la negligencia nacen de la autoindulgencia, así la diligencia y la responsabilidad se originan en el control de sí mismos.
Al acto de mandar nosotros mismos sobre nuestra propia naturaleza se le llama tener dominio propio.
El dominio o gobierno de sí mismo es indispensable para disciplinarse a hacer lo que se debe cuando se tiene que hacer, y dejar de hacer lo que no se debe.
Los sinónimos de dominio propio son: contenerse, limitarse, refrenarse, medirse, obligarse, forzarse, demandarse, exigirse y no darse permisos.
Esto es indispensable para administrarnos a nosotros mismos antes de poder administrar bien nuestros asuntos financieros.
Todo bajo control
Si somos capaces de controlarnos, entonces prodremos ejercer control sobre el dinero y todos nuestros asuntos.
El que ejerce control sobre sí mismo se sobrepone al deseo de satisfacer su inclinación natural.