El desembolso es del FMI, luego de haber evaluado el Programa Nacional de Emergencia y Reactivación Económica del Gobierno, ante el impacto mundial de la crisis.
“Este programa forma parte de una estrategia preventiva para fortalecer las reservas de liquidez del país, frente a un entorno mundial incierto”, afirmó en ese entonces el jefe de la misión del FMI para Guatemala, Gabriel Lopetegui.
El acuerdo stand by —vigente en la actualidad— contempla un desembolso a 18 meses plazo.
El funcionario dijo en ese momento que Guatemala no tenía una necesidad “inmediata” de esos fondos, ya que su balanza de pagos era positiva —US$280 millones al 18 de marzo—.
Lopetegui explicó que los recursos no eran para financiar el presupuesto de gastos, y el objetivo del programa del FMI era apoyar “eventuales maniobras” de las reservas internacionales de los bancos centrales en otros países.
El acuerdo fue aprobado semanas después por el directorio ejecutivo del FMI, en Washington. Sin embargo, una de las condiciones es que si Guatemala no utiliza el desembolso, el país pagará al FMI una comisión (tasa) de compromiso de 0.15 por ciento para los primeros US$600 millones.
Al monto que se utilice el desembolso se podría pagar una tasa variable de mercado —que en ese entonces se ubicaba en casi 1.5 por ciento—.
Bajo observación
El FMI considera que el respaldo económico se ofreció al país luego de una evaluación. El jefe de la misión del FMI para Guatemala, que estuvo en este territorio durante las primeras semanas de marzo, reconoció la prudencia en la conducción de la política económica del país.
El ministro de Finanzas Públicas, Juan Alberto Fuentes, aseguró en esa oportunidad que el compromiso con el FMI respondió a la desaceleración en los ingresos tributarios.
Además el acuerdo stand by permitirá a Guatemala acceder a recursos externos que permiten compensar esa reducción en la recaudación.