Ese comportamiento, dijo, se relaciona a la escasa cultura de ahorro que se tiene en un país como Guatemala.
A juicio del experto, se estima que una persona o familia que tenga control en sus gastos podría ahorrar hasta 15 por ciento de sus ingresos.
“Cuando hablamos de presupuesto y de control de gastos es porque la situación económica está complicada, y nos empezamos a preocupar cuando al final del mes llegamos medio justos. Generalmente cuando llegamos a este punto queremos soluciones mágicas, pero las finanzas personales no funcionan así y el primer requisito es tener disciplina para controlar el gasto”, indicó Tánchez.
A través de un sondeo elaborada en www.prensalibre.com, el 46 por ciento de los participantes (659) dijeron que hacen un presupuesto mensual, 18.1 por ciento respondieron que solamente toman en cuenta sus gastos fijos, mientras que el 16.4 por ciento asegura que vive al día.
Ordenar los gastos
Después de estar consciente de la necesidad de ordenar los pagos el primer paso consiste en conocer en qué se gasta; es decir, determinar la actual situación financiera.
Tánchez propone que durante un mes se anoten de manera sistemática todos los pagos en que se incurre cada día. No importa si se hicieron con efectivo o con tarjeta de crédito.
Existen varias maneras de llevar este control, desde aplicaciones para teléfonos, pasando por páginas de internet para quienes no poseen celulares inteligentes; empleo de libretas para apuntar todo cada día, o bien, consignar cada gasto en un papel y juntarlo con facturas en una caja de zapatos.
En este punto, Tánchez recomienda que no se deben olvidar gastos pequeños como las compras con el chiclero, el costo de un lustre, las tortillas o los del mercado, que no brindan factura pero que significan una erogación. De igual manera, se deben tomar en cuenta por separado los productos que se adquieren en el supermercado.
Al final del mes ya se cuenta con una base de datos para analizar la situación financiera y tomar acciones correctivas, si fuera necesario, para recuperar el camino hacia la libertad económica, añade Tánchez.
El siguiente paso es apartar una tarde o varias horas, en compañía del o la cónyuge, para saber el estado de las finanzas; si al final del análisis los gastos están por encima de los ingresos o muy cerca de ellos, hay que tomar acciones correctivas.
Para empezar, hay que reducir los gastos innecesarios que no alteran la forma de vida y que generalmente son pequeños y que en conjunto al mes podrían representar entre cinco y 10 por ciento de los pagos totales.
“Muy pocas familias enseñan a sus hijos a utilizar el dinero, a tener disciplina, a manejarlo como se enseña cualquier otra buena virtud. Entonces, la meta es enseñar a las nuevas generaciones para llegar a desarrollar una cultura de ahorro y de buen manejo de sus finanzas”, sentencia Tánchez.
Sin cultura de ahorro
Para Rodrigo del Cid, asesor de finanzas corporativas, los gastos familiares se podrían comparar con una empresa que tiene un presupuesto que no pueden aumentar, a menos que se incrementen los ingresos y en donde también se busca que las utilidades al final del ejercicio contable se puedan utilizar para ampliar el capital o la inversión.
En su opinión, el problema de fondo es que los guatemaltecos aún no tienen cultura de ahorro.
Según Del Cid, después de acoplarse a los ingresos reales se debería ahorrar por lo menos un 10 por ciento de los ingresos y tener disciplina para el gasto.
Se debe salir de las deudas de tarjetas de crédito y después utilizarla de manera inteligente para aprovecharla como un medio de pago, una manera de tener una línea de crédito y preservar el récord crediticio.
Si se llegó a una complicación financiera por deudas, lo más inteligente es consolidar la misma con un préstamo bancario que permita reestructurarla y que obliga a las personas a pagar consistentemente.
Otro aspecto importante a tomar en cuenta es tener conciencia sobre a cuánto tiempo de trabajo en horas equivale lo que se va a gastar.
Por ejemplo, alguien que gana Q4 mil al mes debe trabajar por lo menos 160 horas en ese período. Ello significa que la hora es de alrededor de Q25, en promedio. Por lo tanto, para comprar un menú de hamburguesa de aproximadamente Q30, significa que se tuvo que trabajar por más de una hora.
En síntesis, Tánchez opina que para salir de una crisis por efecto de gastos más allá del presupuesto, se deben dar pasitos de bebé y, ante todo, que la familia participe como equipo para ahorrar y comprar conscientemente.