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Opinión
Con la ?seriedad y preocupación? con que el presidente suele referirse a los graves problemas de nuestra Nación, cuando fue consultado sobre la escasez de billetes que tiene a prácticamente todos los cajeros automáticos (ATM) del país en desuso desde hace demasiados días? el mandatario respondió que la razón es ?la bonanza? económica que vive el país.
Me imagino que, como a mí, a muchos guatemaltecos les habrá chocado ?aunque no extrañado? escuchar tan deslustradas declaraciones.
Por su parte, la institución que tristemente se ha convertido en el apéndice del Ejecutivo, conocida como Banguat, ?se lució?, a su vez, gastando recursos de los guatemaltecos en sendos campos pagados que intentaban? pero no lograban, explicar las razones por las cuales simplemente no hay papel moneda suficiente para que los guatemaltecos ?legítimos propietarios de éste? puedan hacer uso? y si les da la gana, abuso de sus dineros.
El problema es tan terrible como inexplicable? y esgrimir la excusa de que es un diciembre inesperado, inusualmente próspero y boyante, es tan chusco como pretender que la gente lo crea.
Como cuando se trata de muchos otros problemas que aquejan al país y se traducen en índices de desarrollo humano tan vergonzosos como innegables que nos mantienen a la zaga de Latinoamérica y, en varios aspectos, hasta por debajo de Haití? nuestra tecnocracia y burocracia, ha encontrado como ?feliz? solución? negar la realidad y acusar a quienes la señalan de negativos o pesimistas.
La falta de efectivo es un error craso que no tiene excusas, y a cuyos responsables no debe concedérseles atenuantes ni encubrir su negligencia, y menos, aún, deben los jefes de éstos y el propio presidente salir a justificar un mal trabajo e irresponsabilidad? mediante la mentira insultante a un pueblo que ya la pasa bastante mal? en el país de la ignominia, el crimen y la impunidad, en el cual la única clase pujante y opulenta en crecimiento es la política? gracias, precisamente, a la impunidad.
Somos tan fachosos y poco exigentes que se sorprende a diputados ?incluso, oficialistas? robando, engañando, abusando y viajando ?incluso, con invitaciones falsas? y encima de ello, se les da espacio en los medios? no para disculparse o mostrarse avergonzados por su fechoría? sino para que ?reclamen, y muestren su molestia? por el ?timo del que fueron objeto?.
El tema del efectivo es delicado y grave? quizá no para usted, preciado lector, ni para mí, quienes contamos con suficientes medios de pago plásticos para consumir y comprar lo que gustemos? pero, ojo, los establecimientos comerciales formales y los consumidores de éstos somos la minoría de la población.
Nuestro país ?dadas sus características socioeconómicas? basa su funcionamiento en el efectivo y en la economía informal? cuyos usuarios y actores se vieron ?en estos días en que fincaron sus esperanzas en las ventas de fin de año? dañados severamente, gracias a una administración de banca central que ha pasado ?inusitadamente? de la mediocridad a la incompetencia plena.
La mayoría de los guatemaltecos ?tomando en cuenta la precaria situación de nuestro país? sólo podría ver Bonanza actualmente? en la vieja serie de televisión que competía con La ley del Revolver, Valle de Pasiones y El Gran Chaparral, y tenía como protagonistas a la familia Cartwright, la cual está transmitiendo ?de nueva cuenta? el canal de cable TCM, que se dedica a pasar aquellas series buenísimas de antaño.
Eso me lleva a concluir que si la explicación del mandatario hubiese sido que la escasez de billetes de debe a ?Kojak o a Baretta?, habría tenido el mismo sentido. ¿O no?
Un regalo de fin de año ?muy valioso? del presidente a los guatemaltecos sería que él empezara ?a la postrimería de su mandato? a tomar y tratar los graves problemas del país con la seriedad que éstos ameritan.