Esto va muy lento… y otras 10 verdades que nadie le contará sobre emprender

Hay cientos de millones de guías sobre casi todo lo relacionado con emprender y montar una startup, pero la mayoría de ellas se centran en los aspectos más “lógicos” del proceso: negocio, tecnología, marketing…etc. Pero no hay casi nada sobre cómo afectarán los aspectos emocionales del viaje al propio emprendedor.

Publicado el
Emprender es una maratón, con subidas, y bajadas… así que dosifique sus fuerzas.  (Foto Prensa Libre: Shutterstock)
Emprender es una maratón, con subidas, y bajadas… así que dosifique sus fuerzas. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Son esos sentimientos y emociones los que van a ser determinantes en el éxito o fracaso de un proyecto, que como fundador lo va a poner prueba todos los días.

Eso no quiere decir que no va a ser la mayor aventura que habrá vivido jamás, y que no solo aprenderá muchísimo sino que crecerá como persona… pero es importante que usted sepa a qué se va a enfrentar. Y es que emprender es como “vivir en un eterno miércoles”.

¿Y por qué nadie habla sobre ello? Pues porque es difícil, requiere aceptar y decir en voz alta que muchas veces uno anda algo perdido, que no tiene todas las respuestas y que lo está pasando mal.

Admitir esto es arriesgado y requiere exponerse en un mundo dominado por el postureo, las falsas proyecciones de éxito (¿de verdad soy el único que se siente así?) y los estereotipos.

Emprender es una maratón, con subidas, y bajadas… así que dosifique sus fuerzas. Estas son algunas verdades que no le dirán en la calle:

Todo va demasiado lento

Como emprendedor usted espera que las cosas sucedan en cuanto las piensa: “Se nos ha ocurrido…” y a los 5 minutos ya está construida la funcionalidad y podemos validar si es buena idea o mala idea.

Sin embargo, la realidad es que esa idea hay que priorizarla entre otras 1,000 que habrá, dedicarle tiempo y recursos –dos cosas siempre escasean en una startup– y hacerla. Y no hablemos de esos inversores que tardan tanto en responder, como ese abogado que parece que lleve tres meses escribiendo el Quijote…

Una sensación de vértigo

Aunque sea paradójico, también usted va a tener vértigo por lo rápido que va todo. Pero no en el sentido de lo rápido que va el producto, sino de la tremenda cantidad de cosas que suceden a la vez en los momentos más inconvenientes del día (¡los usuarios de Filipinas o de Canadá duermen a horas diferentes!) y en frentes completamente diferentes… lo que hace que se sienta incapaz de mantener el control, de mantener en el aire las siete pelotas con las que haces malabares.

El síndrome del impostor

Quizás uno de los aspectos más difíciles de explicar, pero más importantes: a pesar de que todo el mundo confía en usted, en su Equipo A, y en su visión… usted se siente un impostor, como explicó muy bien David Bonilla: sabe que, a pesar de que cree en su idea completamente y de que ha puesto todo su corazón, su papel es solo una pequeña parte del éxito de su emprendimiento, pero ¿y si precisamente es usted el problema?

Usted sabe que no es ningún gurú y que hay mil cosas en las que le falta experiencia. Y si encima hay compañeros, socios o inversores que han puesto su confianza en usted… ni le cuento. Un impostor.

Le cuesta dormir

Si hay una palabra que define lo que siente el fundador de un emprendimiento es ansiedad… algo que lo mantiene despierto por las noches pensando si ha tomado la mejor decisión, recordándose todas las cosas que tiene pendientes, trayendo a su cabeza el correo electrónico que ha recibido… y como si fuera un bucle, lo repite una y otra vez.

Ya lo decía Ben Horowitz: “Como fundador de una startup dormía como un bebé: me levantaba cada pocas horas y lloraba”.

Usted hará cosas que odia

Ya que en una startup no va a poder tener un diseñador, un comercial, un especialista en mercados internacionales, un economista, un especialista en marketing, ingenieros de seguridad….etc., le va a tocar hacer muchas cosas que no solo no sabes hacer sino que odia (como vender)… pero siento decirlo, muchas de ellas, como las primeras ventas, las tiene que hacer usted.

Vive en una montaña rusa

Se siente como un ciclotímico, con días en los que piensa que se va a comer el mundo, que si todo lo que hay plantado sale va a ser increíble… y otros días que se lo come la negatividad, que se cuestiona todo, en los que piensa que nada sirve… e incluso puedes sentirse realmente deprimido (algo muy habitual entre los emprendedores).

Por algo lo llaman la montaña rusa del emprendedor, ¿no?

Está perdido

Hay días donde tiene la sensación de que no tiene ni idea de por dónde ir, que le parece que lleva los últimos días comportándose como un pollo sin cabeza, yendo de un tema a otro pero sin ver el progreso.

Además, entre eventos, premios, competidores, proveedores, equipo y otras mil tareas muchas veces le va a costar horrores priorizar… aunque es lo más importante que debe hacer.

Siente una inseguridad vital

Esto es algo a lo que cuesta acostumbrarse, a vivir en la más absoluta incertidumbre. Ya que puede que no solo puede que haya renunciado (o no) a mucho como profesional, sino que encima comienza a ver como su “colchón” económico empieza a decrecer, y se da cuenta del riesgo que está corriendo.

¿Y si al final no sale bien? ¿Y si no tengo ni para pagar el alquiler?

Es como “de segunda”

Mire que trabaja duro, pero la competencia siempre parece hacerlo mejor, conseguir más visibilidad y tener más éxito…  y eso hace que usted se sienta peor, aunque si lo analiza, se dará cuenta de que seguramente lo que usted ve como “éxito” no lo es tanto, ya que tiene un cierto sesgo cognitivo respecto a cómo se valor usted mismo.

Hay mucha soledad

Se hace difícil a veces compartir con los demás por lo que está pasando, porque parecen no comprenderlo… sobre todo si usted es un fundador “sólo” o si la gente de su entorno no entiende cómo ha dejado su cómodo trabajo/carrera profesional y su vida “de siempre” para hacer esta locura.

La cima está cada vez más lejos

Tras meses de trabajo duro, sudor y mucha pasión por fin consigue llegar a ese hito por el que ha peleado tanto… y de repente se da cuenta, en medio de la (obligatoria) celebración de que ha sido solo un pequeño paso, que realmente lo complicado viene ahora, que en realidad esto había sido fácil… y una vez llega al siguiente hito, vuelve a empezar.

Por eso, lo más importante es ser resiliente, y darse cuenta de que usted no es un bicho raro, y de que como dice Aitor Guevara: No hay cuchara. La realidad es algo que depende de su perspectiva, y para eso va a tener que experimentarlo todo, crecer y darse cuenta de que realmente usted es capaz de todo esto y mucho más. Que lo está haciendo, que está creciendo como persona.

Eso sí, algunas ideas y cosas que a mí me han servido o me están sirviendo:

  • Dé prioridad a amigos, familia, deporte… todo lo que sea importante para usted y le haga darse cuenta de que su negocio no es su vida.
  • Aprenda a relativizar los problemas, a darse cuenta de que no son para siempre y que pronto volverá a vivir buenas noticias.
  • Haga sesiones de “confesionario” con su socio/co-fundador en el que sean sinceros sobre cómo se sienten y se apoyen al 200% el uno en el/los otros.
  • Recuerde por qué lo estás haciendo, vuelva a conectar con esa pasión que lo movía como una bala al principio.
  • Celebre todos los triunfos, pequeños y grandes con unas risas, unas cervezas con el equipo o una jornada de trabajo en equipo.
  • Busque a alguien externo y en quién confíe para que le ayude a poner en contexto lo que está viviendo, y que dé una opinión “no contaminada”.
  • Sobre todo: no personalice. El problema (casi nunca) es usted, sino la situación, un error o lo que sea. Pero usted como persona.

No pretendo desanimarlo y decirle que es un infierno lanzar una empresa… aunque algo de eso hay.

En realidad, lanzar su propio negocio es muchísimo más ilusionante y motivante que cualquier otra cosa que pueda hacer en su vida (profesional), y se lo va a pasar como nunca, pero también va a exigir mucho de usted como persona y como profesional… así que mejor si sabe lo que se va a encontrar.

Artículo publicado originalmente en el Blog de Javier Meguías

https://javiermegias.com/blog/2014/09/emociones-miedos-montar-startup/