Las presiones internas y externas que explican la inflación en Guatemala (y qué esperar a final de año)

Las autoridades monetarias expusieron el comportamiento del ritmo inflacionario, que durante febrero se aceleró y que ha generado expectativa en los agentes económicos, por la tendencia al alza.

La división de transporte -por el alza la tarifa- ha presionado el ritmo inflacionario en Guatemala durante 2021, según autoridades. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)
La división de transporte -por el alza la tarifa- ha presionado el ritmo inflacionario en Guatemala durante 2021, según autoridades. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

Durante los dos primeros meses del año se ha experimentado un incremento en el ritmo inflacionario que podría obedecer, entre varios efectos, a choques de oferta en las divisiones de alimentos y transporte –que, según la banca central, son de carácter temporal– y a lo que los economistas llaman un “efecto aritmético”.

Puntualmente, el ritmo al que crece la inflación en diciembre de 2020 fue de 4.82%, en enero, de 5.24% y en febrero de 6%, pero la trayectoria que observan los cuerpos técnicos del Banco de Guatemala es hacia la baja y, al final del ejercicio, el indicador se ubicaría en 4.50%, dentro de la meta macroeconómica.

¿Cómo se explica el alza?

Al descomponer la inflación, las autoridades expusieron que choques asociados al covid-19 –sobre todo de las restricciones de la movilidad, el aumento a las tarifas del transporte derivado el aforo permitido en las unidades con 50%, entre otros– tuvieron un peso en el comportamiento del indicador.

Mientras los efectos de las tormentas Eta e Iota se diluyeron, los choques estacionales de ciertos productos de temporada tuvieron un peso de 1.88% en el ritmo inflacionario. Esto quiere decir que algunas verduras, legumbres y frutas, por efecto de ciclo estacional, tienden a escasear en algunos meses y aumentar en otros.

Según Sergio Recinos, presidente del Banguat, al eliminar el choque por covid-19 (1.41%), y el choque estacional (1.88%), la inflación en enero sería de 2.71%, el límite inferior a la meta.

En segundo lugar, los valores negativos que registró la inflación en enero del año pasado –cuando el ritmo inflacionario fue 1.78%, y en febrero, de 1.24%–, y al haber entonces dos meses con inflaciones negativas, en 2021, por pura aritmética, se da el efecto inverso: el ritmo sube de 4.82% a 5.24% en enero y en febrero pasa de 5.24% a 6%.

Pero la trayectoria esperada es que cuando el ritmo inflacionario sube, la tasa interanual en los continúe bajando hasta situarse en 4.50%, que es la previsión para 2021, indicó Recinos.

Banguat: No amerita intervención

“No se amerita una medida de política monetaria porque se estaría sobrereaccionando, sabiendo que la inflación se estará reduciendo en los próximos meses”, puntualizó Recinos.

En todo caso, si esta trayectoria no se cumple por algún evento especial, por ejemplo, que el precio internacional del barril de petróleo continúe subiendo, la Junta Monetaria (JM) tendrá que revisar y evaluar la postura de la política monetaria sobre la tasa líder de interés, y reiteró que el comportamiento de la inflación es de carácter temporal.

De hecho, la JM decidió mantener este jueves la tasa líder de interés en 1.75% para estimular el crédito y la recuperación económica.

El ritmo inflacionario en febrero se sitúo en 6% y significa un aumento generalizado de precios en la economía. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

Inflación importada

La inflación importada –por la vía del petróleo e importación de granos para la alimentación de animales–, también es un jugador dentro clave que ha aumentado en los últimos meses, aunque la inflación interna sigue siendo más alta.

Los pronósticos oficiales señalan que la inflación estaría retomando su senda y su comportamiento normal, y la proyección para 2021.

Johny Gramajo, gerente económico del Banguat, declaró que en febrero la inflación importada 2.16% y la inflación interna fue 3.84%, y eso quiere decir que las condiciones que tienen que ver con los efectos monetarios están siendo moderadas.

Presiones internas

Érick Coyoy, exministro de Economía destacó que, de diciembre a febrero inició una tendencia al alza de la inflación importada al aumento de precios que se adquieren en el exterior, principalmente de los combustibles y maíz amarillo que se utiliza para el consumo industrial.

Sin embargo, al observar el desglose que hace la banca central, interpreta que los factores internos están generando el alza de precios, y los productos agrícolas siempre son los que presentan variabilidad.

“Lo que refleja en Banguat es que un buen componente de la inflación se debe a factores internos, y no necesariamente asociados al precio internacional de combustibles, ni a tampoco a los efectos de las tormentas, que no tuvieron mayor efecto en la inflación”, destacó.

En lo interno, destacan factores de producción y en 2020 toda la actividad económica fue afectada por la pandemia, y muchas empresas tuvieron incrementos en su producción, así como en el costo de insumos y transporte por las restricciones.

El costo de las empresas por el covid-19 se traduce en mayores costos en los productos de consumo en la población, subrayó.

Bajo control

El presidente destacó que en la medida que la inflación se vaya saliendo de control, puede estar generando incertidumbre en los agentes económicos, y que, si se traslada el impacto en los precios, se genera un incentivo negativo a la producción.

Citó como ejemplo que en economías donde la inflación es muy alta, normalmente la economía está creciendo a un ritmo lento, y reiteró que es muy importante brindar certeza a los agentes económicos para mantener el poder adquisitivo de las personas y los salarios.

Al consultarle sobre el mensaje a la población, Recinos remarcó que técnicamente no hay razones para que la inflación se exacerbe, que es un efecto temporal de 6%, pero que en los próximos meses se estará reduciendo y se situará en un 4.50%.

Cien: “Podría haber una nueva escalada”

Hugo Maúl, analista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), brindó un panorama sobre el comportamiento del ritmo.

¿Cómo explicar el comportamiento del ritmo inflacionario en 2021?

Hay que tomar en cuenta que cuando se compara el ritmo inflacionario se compara el valor que hubo en los 12 últimos meses, es decir, enero con enero, febrero con febrero y marzo contra marzo. En ese sentido, en 2020 y a finales del 2019 se tuvieron tasas de inflación relativamente bajas para el promedio histórico.

Ahora que los precios están retomando sus tasas de crecimiento habitual, puramente de cálculo aritmético son más elevadas, no por el hecho de que exista una aceleración, sino por el cálculo aritmético.

Por el otro lado, los países están sujetos fuertemente al aumento de las materias primas y de los bienes energéticos, y Guatemala es un importador neto de alimentos, sobre todo de materias primar para producir alimentos procesados para animales y seres humanos. Entonces cuando se observan estos componentes, hay una aceleración de precio de los alimentos y energéticos que responde al comportamiento mundial.

Entonces, ¿hay dos efectos?

Combinando el efecto aritmético de precios con el efecto del encarecimiento de las materias primas, tenemos el aumento observado.

El efecto aritmético esperamos que se agote pasado junio, pero sí va a quedar un escalón en los precios producto de los mercados internacionales.

¿Cómo está observando el desglose de la inflación?

Hay que distinguir entre la total y la subyacente, y todavía no se ha empezado a mostrar ese brinco en el último cálculo, y este incremento de los precios internacionales todavía no ha sido capturado por la subyacente.

En todo caso, lo que hay que tomar en cuenta es que el aumento de precios de los alimentos a partir de junio del año pasado ronda cerca del 30%, y de eso ‘no hay quite’.

¿A qué entorno internacional nos enfrentamos?

En los energéticos hay que tomar en cuenta que el año pasado estuvimos con precios inusualmente bajos para el petróleo, e incluso, un episodio negativo.

Cuando se considera que fue un año anómalo, regresaría a una normalidad, y el aumento del precio del petróleo se mantendría, pero los pronósticos no indican que se vayan a disparar en lo que resta del año, los precios de US$70 por barril son el techo máximo.

Nadie está pronosticando que el precio del barril llegue al de hace 10 años, pero lo que nos estamos dando cuenta es que estamos saliendo de esa tendencia.

Por otro lado, en los precios de las materias primas para la producción de alimentos, hay un aumento del 15% desde abril a principio de enero, pero al analizar por artículo, es diferente, porque hay algunos que han subido más y otros han bajado.

Más que inflación, eso lo que provoca es aumento de una sola vez de los precios, no vemos que se vaya a mantener a largo plazo, y algunos consideran que estamos ante un súper ciclo de las materias primas como del 2008, pero eso aún no está claro.

¿Qué podríamos esperar para 2021?

Será un año en el cual la tasa de inflación estará por encima del promedio que se ha tenido históricamente, pero nada me hace creer que superen la meta superior del banco central, y el impacto que podría haber sobre la Canasta Básica de Alimentos es en la medida que se mueven de manera conjunta los factores externos que hemos hablado, con factores internos estacionales que dependen de las inundaciones, sequías y del ciclo agrícola, que al final hace variar la inflación mes a mes.