Según este plan, presentado esta semana durante una conferencia de prensa, el uso de nueva tecnología pretende que ciertas frutas, como la carambola y la guayaba, ambas provenientes de china, se siembren en climas diferentes a los cuales están acostumbradas a reproducirse en Guatemala.
Según, Wotzbelí Méndez, gerente del ICTA, esto permitirá que se diversifique la producción y que esto ayude a la exportación agrícola.
Además, hicieron énfasis en la necesidad de fortalecer las semillas para hacerlas más resistentes a las plagas y multiplicar los elementos vitamínicos.
Modificación genética
En el caso de la modificación genética de granos básicos, como frijol, maíz, arroz y trigo, los cuales son consumidos en algunas poblaciones, el objetivo es aumentar la producción y asegurar de esta manera la alimentación de las comunidades campesinas.
Pese a que la modificación genética podría beneficiar a muchas personas, diversas organizaciones se oponen al consumo de transgénicos, ya que no existen estudios que revelen si estos ocasionan algún daño humano.
Sin embargo, hay quienes perciben que la modificación de los productos es la solución a la problemática alimentaria.
Para algunos, este tipo de productos permiten el aumento de la producción, ayudan a eliminar o reducir el uso de pesticidas, y están enriquecidos con vitaminas.
Semillas transgénicas
Actualmente, el Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícola, ICTA, trabaja en una variedad de polinización libre del maíz, para el altiplano del país.
Esa variedad es superior a las variedades comerciales de uso actual, especialmente en lo que respecta al rendimiento, arquitectura de la planta y otras características.
Para este año, los científicos esperan liberar la semilla en el mercado.
En el caso del frijol, el objetivo del ICTA es darle tratamiento tecnológico, para hacerlo menos vulnerable a las plagas. Eso se determinó en la tercera Reunión de la Sociedad Latinoamericana de Mutaciones del OMEGA, realizada hace dos años.