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Semana Santa 2026 en Guatemala: Contrabando de alimentos y bebidas se incrementa hasta 25%

Las redes de contrabando que operan entre Guatemala y México se adelantaron para abastecer el mercado, luego de un inicio de año con poco movimiento.

El ingreso de mercancías de contrabando al país, con destino al consumo durante la Semana Santa, comenzó a detectarse en los mercados, sobre todo en productos alimenticios y bebidas de la temporada. (Foto Prensa Libre: Cortesía)

El ingreso de mercancías de contrabando al país, con destino al consumo durante la Semana Santa, comenzó a detectarse en los mercados, sobre todo en productos alimenticios y bebidas de la temporada. (Foto Prensa Libre: Cortesía)

El ingreso de mercancías de contrabando al país, con destino al consumo durante la Semana Santa, comenzó a detectarse en los mercados, sobre todo en productos alimenticios y bebidas de la temporada.

Las proyecciones apuntan a que el contrabando de estos artículos se incrementa entre 20% y 25%, aunque el diferencial cambiario sigue siendo un componente clave que incide en esos volúmenes, según un recuento de la Comisión de Defensa del Comercio Formal (Codecof), adscrita a la Cámara de Industria de Guatemala (CIG), y del Observatorio contra el Contrabando (OCC), de la Cámara Guatemalteca de Alimentos y Bebidas (CGAB).

“Para la Cuaresma y Semana Santa siempre se intensifica la presencia de algunos productos de contrabando en el mercado nacional que son de temporada, como los enlatados —sardinas—, galletas, salsas, aderezos y cerveza”, indicó Luis Mazariegos, coordinador del OCC.

Reiteró que, en los productos de temporada, el contrabando tiende a incrementarse en un estimado del 25% por encima de otros meses.

Por otro lado, medios mexicanos reportan en los últimos días un contrabando a la inversa: desde Guatemala se trasladan canecas de gasolina regular hacia México por el río Suchiate.

Semana Santa reactiva trasiego ilegal

Muriel Ramírez, coordinadora de la Codecof, subrayó que se observan dos patrones cíclicos: el primero ocurre a inicios de año (enero y febrero), cuando se produce un reacomodo y prueba de rutas. Baja el ruido mediático tras el cierre anual, pero las redes no se detienen; ajustan rutas, horarios, bodegas y su logística para operar con menor exposición.

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En este periodo suele aumentar el contrabando fraccionado, es decir, cargas pequeñas y repetidas, así como la mezcla de categorías para diluir el riesgo de detección. En la estadística pública, esto se traduce en que el combate al contrabando no debe medirse únicamente por decomisos, sino también por el volumen de acciones, denuncias y ajustes o medidas en aduanas, como la subvaluación, la no declaración y las inconsistencias, porque ahí es donde se golpea el incentivo económico.

Con la llegada de la Semana Santa (marzo y abril), se anticipa un repunte asociado a dos motores claros: la demanda y la movilidad.

Ramírez declaró que antes y durante esos días, aumenta el flujo en las carreteras, el turismo interno y las compras de última hora. Ese contexto amplía la ventana para operar por canales informales, como pasos ciegos, trasbordos y rutas alternas, y para aprovechar la congestión: más vehículos y más tránsito significan mayor cobertura para mover mercancía con menor probabilidad de detección.

Snacks y licores, en la mira por trasiego

Ramírez afirmó que, durante las temporadas en que se dinamiza el consumo masivo, sube la rotación de snacks, golosinas, bebidas y productos de conveniencia, impulsada por el patrón de viaje y consumo inmediato.

Por estacionalidad, añadió, también tienden a crecer otras categorías de alto movimiento, como alimentos y bebidas, cuidado personal, ropa y calzado, así como mercancía de compra impulsiva, como electrónicos y accesorios.

“A esto se suman productos sensibles como medicamentos y cosméticos, que por su margen y rotación exigen especial atención debido a los riesgos directos a la salud y seguridad del consumidor. El sector formal ha señalado reiteradamente que, en Semana Santa, se dispara el contrabando de sardinas, galletas, licores, aceites y golosinas, y ha pedido reforzar los Puestos de Control Interinstitucional”, enfatizó.

El riesgo para el consumidor es alto cuando se expone a ingerir alimentos y bebidas

Cambio desfavorable reduce contrabando

Luis Mazariegos declaró que el año comenzó con una baja en la presencia de alimentos de contrabando en la región central y en la Ciudad de Guatemala, debido a la apreciación del peso mexicano, que en enero del 2026 alcanzó una tasa de cambio de MX$2.23 por cada quetzal. Esta variación encareció los costos del producto ilícito en el lado mexicano y, al sumarse el costo del transporte para ingresarlo al país, el producto de contrabando resultó más caro que la oferta nacional.

En los análisis del Observatorio contra el Contrabando (OCC), el diferencial cambiario entre el quetzal y el peso mexicano es un factor determinante en esta actividad al margen de la ley.

Se observan dos patrones cíclicos: el primero ocurre a inicios de año (enero y febrero), cuando se produce un reacomodo y prueba de rutas. Baja el ruido mediático tras el cierre anual, pero las redes no se detienen; ajustan rutas, horarios, bodegas y su logística para operar con menor exposición.

“El diferencial cambiario durante el 2025 hizo que el peso mexicano tuviera una tasa de cambio favorable frente al quetzal en algunos meses del año. Por consiguiente, la gente percibía más pesos por sus quetzales, lo que hacía más atractivo comprar en México. En su punto más alto, el cambio fue de casi MX$2.50 por Q1 en agosto y de MX$2.40 por Q1 en diciembre, meses que coinciden con los picos de contrabando hacia Guatemala”, apuntó Mazariegos.

Tipo de cambio acelera el contrabando

Ramírez reiteró que una explicación simple y operativa es que el contrabando tiende a crecer cuando existe una brecha en el precio final entre un lado y otro de la frontera, y que el tipo de cambio actúa como un acelerador, ya que altera el costo relativo de compra, amplía o reduce el margen para revender fuera del sistema formal y alimenta la percepción de ganga en el consumidor.

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En el caso México–Guatemala, cuando el peso se debilita frente al quetzal, muchos productos mexicanos se vuelven relativamente más baratos para quien compra en quetzales, lo que incrementa el incentivo a ingresarlos de forma legal o ilegal. Si el peso se fortalece, ese incentivo puede moderarse, pero también puede emerger el fenómeno inverso —de Guatemala hacia México— si ciertos bienes quedan relativamente más competitivos del lado guatemalteco.

Ejemplificó que la tasación ronda los Q1 por MX$2.24, y que el peso ha mostrado episodios recientes de apreciación, lo que reacomoda los incentivos en la zona fronteriza.

Sin embargo, la posición es clara: el tipo de cambio rara vez actúa por sí solo. La brecha real se vuelve crítica cuando se combina con impuestos, costos de formalidad, facturación, fletes regulados, controles, tiempos y, sobre todo, con el control territorial de redes criminales, que operan mediante cobros, peajes, extorsión y logística clandestina. Eso es lo que termina convirtiendo una diferencia económica en una operación ilícita sostenida.

ESCRITO POR:

Urias Gamarro

Periodista especializado en macroeconomía, finanzas públicas e infraestructura, con 20 años de experiencia en medios radiales, impresos y digitales.