Todos aprendemos de los fracasos

No perdamos de vista el aprendizaje y la dirección que estamos adquiriendo en el proceso cuando las cosas no nos salen bien.

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Hace unos días navegando por LinkedIn vi una publicación realizada por Matthew Carpenter-Arévalo, un amigo que hace algún tiempo visitó Guatemala con el propósito de compartir sobre su experiencia dentro de Google y Twitter.

A raíz de dicho viaje fue que nos conocimos, entramos en contacto y quedamos “conectados” por esta red social. El mensaje que compartió refleja lo que seguramente es una filosofía de vida para muchos que nos ha tocado vivir la innovación en carne propia, lo que francamente implica casi siempre no acertar.

“Tengo dos amigos, una pareja, que estaban construyendo una empresa de flores orgánicas, exportando desde Ecuador. Hicieron una venta grande y nunca se les pagó. Decidieron cerrar el negocio y dedicarse más bien al chocolate orgánico, llevando consigo todas las lecciones del mundo de las flores. Esa empresa ahora se llama Pacari Chocolate y es quizás el mejor chocolate del mundo.

La moraleja: nunca se sabe qué está construyendo con sus fracasos, pero tenga por seguro que está construyendo algo. Cuando nos  sentimos deprimidos por no alcanzar la expectativa, no perdamos de vista el aprendizaje y la dirección que estamos adquiriendo en el proceso”.

Un emprendedor chapín llamado Christian Van Der Henst, cofundador de Platzi, una startup de educación online que ha recibido el aval de Silicon Valley, comentaba recientemente en una entrevista realizada por Matías Ortega en el periódico Ámbito que “en Latinoamérica nos afanamos con el que falló. Falta aceptar la cultura del fracaso”.  Platzi en su primer curso tuvo pérdidas; sin embargo, hoy capacitan a más de 400 mil personas.

Conocí a Christian cuando él dio una charla en el colegio donde estudiaba. Recuerdo que cursaba quinto bachillerato y él nos empezó a hablar de Apple, del iPod (fue la primera vez que vi uno) y de las oportunidades que Internet podía ofrecer.
Estoy hablando del año 2004 cuando Christian llevaba ya un tiempo trabajando en el tema de educación online con el portal Maestros del Web.

Es innegable que el éxito que hoy vemos en Platzi ha sido un proceso de años donde seguramente han tenido muchos tropiezos.  Por supuesto que esa fue una de las charlas que impactó mi vida, ya que posteriormente decidí aprender de tecnología y esforzarme para trabajar en el sector de comunicación digital.

El recorrido que llevo en la carrera de la vida tuvo y sigue teniendo fracasos, pero cada uno ha representado lecciones que hoy son valiosas para tomar mejores decisiones.

Veo en este momento a través de la ventana y se observa un sol radiante y una bella escena de la ciudad de Guatemala. Cruza por mi mente el pensamiento de que al final la felicidad y el éxito no están en llegar a un destino o lograr algo, es vivir con intensidad y pasión el proceso.