FOTOGALERÍA
Consagrada Imagen de Jesús Nazareno y Santísima Virgen de Dolores del Templo de La Merced recorren la ciudad colonial durante Viernes Santo
Las calles empedradas de Antigua Guatemala se visten de incienso, fe y solemnidad el Viernes Santo con el paso de la Consagrada Imagen de Jesús Nazareno y la Santísima Virgen de Dolores del Templo la Merced.
La Consagrada Imagen de Jesús Nazareno de la Merced se caracteriza por su boca entreabierta, ojos grandes y profundos, una cabeza y mandíbula ancha, acabado fino y brillante en la piel. (Foto Prensa Libre: María Reneé Barrientos Gaytan)
El cortejo procesional de "La Penitencia" lleva en hombros a la Consagrada Imagen de Jesús Nazareno de la Merced con la característica túnica morada, tapasol blanco y turbante morado y lanza. (Foto Prensa Libre: María Reneé Barrientos Gaytan)
Los mensajes principales del anda de Jesús Nazareno de La Merced es "Acuérdate de mi cuando llegues a tu Reino", recordando la oración del pecador arrepentido, del alma que no tiene méritos para presentar pero que también confía en la misericordia. Mientras el hombre falla, Cristo sigue caminando sin soltar la cruz, sin soltar al hombre. (Foto Prensa Libre: Javier González)
Jesús Nazareno de la Merced de Antigua Guatemala fue consagrado en 1971 por el cardenal Mario Casariego y Acevedo. (Foto Prensa Libre: Javier González)
Previo al paso de la Consagrada Imagen de Jesús Nazareno y Santísima Virgen de Dolores se encuentran los pasos del Vicrucis. (Foto Prensa Libre: María Reneé Barrientos Gaytan)
Menores acompañan con fe y paso firme a sus padres en el corte procesional de la Iglesia de La Merced. (Foto Prensa Libre: María Reneé Barrientos Gaytan)
Turistas nacionales y extranjeros admiran la tradicional alfombra hecha por la familia Acajabón con verduras de su huerto de Santo Tomás Milpas Altas. (Foto Prensa Libre: María Reneé Barrientos Gaytan)
La Santísima Virgen de Dolores lleva consigo la frase "Sangre de mi sangre, Corazón de mi Corazón", que muestra el martirio silencioso de una madre. La humanidad santísima de Cristo formada en su vientre por obra del Espíritu Santo, es entregada por la salvación del mundo. (Foto Prensa Libre: María Reneé Barrientos Gaytan)
El Inmaculado de la Santísima Virgen es atravesado por una espada profetizado por Simeón. Dos corazones unidos en un mismo designio redentor: el Hijo que se inmola y la Madre que consiente, con fe heroica en la voluntad divina. (Foto Prensa Libre: Javier González)
Una devota cargadora eleva sus oraciones a la Santísima Virgen de Dolores de La Merced. (Foto Prensa Libre: Javier González)
Desde tempranas horas, vecinos antigüeños realizan alfombras coloridas para recibir el cortejo procesional de La Penitencia. (Foto Prensa Libre: María Reneé Barrientos Gaytan)
Familias se unen para elaborar con fe y creatividad alfombras con aserrín, flores y adornos especiales.(Foto Prensa Libre: María Reneé Barrientos Gaytan)
Un devoto cargador lleva en sus manos una miniatura del anda de Jesús Nazareno de La Merced. (Foto Prensa Libre: María Reneé Barrientos Gaytan)
Entre las imágenes previas al cortejo procesional se encuentra la de Jesús al momento de la flagelación. (Foto Prensa Libre: Javier González)
En el anda de Jesús de la Merced se aprecia el detalle del camino hacia el Gólgota, el lugar de la Calavera; ese lugar donde parece triunfar la violencia y la injusticia, se levanta la cruz. Jesús es despojado, clavado y elevado entre el cielo y la tierra, como puente eterno entre Dios y la humanidad. A su derecha e izquierda tiene dos malhechores que comparen su condena. Uno se burla y el otro, tocado por la gracia en el último instante reconoce su culpa y descubre en el Crucificado algo más que un hombre derrotado. (Foto Prensa Libre: María Reneé Barrientos Gaytan)