escenario
23 de mayo de 2014: Corte de Nueva York sentencia por lavado a expresidente Portillo
Después de un largo proceso de extradición, exgobernante admite acusación de haber lavado dinero y recibe sentencia de 70 meses de cárcel.
El expresidente guatemalteco Alfonso Portillo sale con sus pertenencias en una bolsa de plástico blanca un miércoles 25 de febrero de 2015, de la prisión en Estados Unidos en la que cumplía condena por lavado del dinero, en Estados Unidos. (Foto Prensa Libre: EFE)
A 70 meses de prisión y la devolución de US$2.5 millones fue sentenciado el expresidente de Guatemala Alfonso Portillo Cabrera, como parte de la sentencia que le fue impuesta ayer por el juez Robert Patterson, de la Corte del Distrito Sur de Nueva York.
Patterson justificó la condena por el cargo que ocupaba Portillo como “máximo responsable del Ejecutivo” y el hecho de que el delito imputado fue cometido “durante un largo período”, y rechazó el pedido de la defensa de considerar la pena cumplida y dejarlo en libertad.
Portillo, quien gobernó Guatemala de 2000 a 2004, fue extraditado a Estados Unidos en mayo del 2013. Se había declarado culpable en marzo de 2014 de haber lavado en bancos estadounidenses US$2.5 millones de sobornos pagados por el Gobierno de Taiwán para que Guatemala apoyara en forma diplomática a esa nación.
“No fue un error, fueron cinco errores por un largo período de tiempo”, indicó el juez, al referirse a los cinco cheques por US$500 mil, cada uno, recibidos por Portillo de parte de Taiwán entre 1999 y el 2002, y la posterior conspiración para lavar ese dinero.
Caso inédito
El expresidente fue condenado a cinco años y 10 meses de prisión —70 meses— por conspiración para cometer lavado de dinero, lo cual es considerado un caso inédito para América Latina. Es el primer exgobernante latinoamericano en ser entregado por su propio país a la justicia de EE. UU.
Portillo, de 62 años y presente en la audiencia en los tribunales del sur de Manhattan, está detenido desde enero del 2010 y suma 52 meses, por lo que deberá permanecer en prisión durante un año y medio más, después de la sentencia dictada por el magistrado Patterson.
Al principio, el exgobernante se había declarado “no culpable” de todos los cargos, pero luego modificó su posición, al negociar con la Fiscalía un compromiso en el que solo aceptó la imputación de lavado.
Mientras el juez dictaba la sentencia, un grupo de simpatizantes en Guatemala oraba para que el fallo fuera a favor de Portillo.
Gran dolor
Durante la audiencia, el exgobernante expresó: “Los cuatro años y medio encarcelado han sido de gran enseñanza para mí, pero también de grande dolor para mi familia”, y aclaró que no buscaba “justificar” su “delito”, sino otra “oportunidad”. Su declaración la hizo en español.
También refirió: “Siento un gran remordimiento y vergüenza por los delitos que cometí, por las consecuencias para otras personas e instituciones… No estoy tratando de justificar mi error o delito. Dios y la historia sabrán si fui un hombre bueno o malo”.
Antes, su abogado intentó convencer al juez de que su defendido cometió “un serio error” que había pagado de manera “suficiente” con 52 meses de cárcel.
“Merece su largamente esperada libertad ahora”, apeló Rosenfield, quien leyó cartas de familiares y simpatizantes de Portillo, cuya honestidad fue cuestionada por el juez Patterson.
Los abogados de Portillo han dicho, según documentos de la Corte, que este no fue el único líder guatemalteco o centroamericano en aceptar regalos o sobornos de Taiwán.
En mayo del 2011, Portillo fue absuelto en tribunales guatemaltecos por el desfalco de Q120 millones del Ministerio de la Defensa durante su gestión, pero no recobró su libertad, debido a la petición de extradición.
En febrero del 2015, el exmandatario salió de prisión y regresó a Guatemala.
Escribir la historia
Esta nota forma parte de la serie conmemorativa de nuestras bodas de diamante es un recorrido por noticias que marcaron la historia de Guatemala, con textos e imágenes originales de cada época, como un testimonio fehaciente de nuestra misión de servicio.

