Guatemala

Bello, pero violento

San Pedro Pinula, Jalapa, solía ser un pueblo silencioso, de calles empedradas, que fueron sustituidas hace unos cuantos años por burdo concreto. Rara vez ocurría un hecho violento, y para llegar el viaje duraba hasta tres horas, debido al mal camino.

un tesoro colonial es el templo de San Pedro Pinula, que data del siglo XVII.

un tesoro colonial es el templo de San Pedro Pinula, que data del siglo XVII.

Pero eso cambió: en los últimos dos años, casi el 90 por ciento de crímenes del departamento han ocurrido en este municipio de 57 mil habitantes, donde están asignados ocho agentes de la Policía Nacional Civil (PNC), repartidos en dos turnos.

Según el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), el 95 por ciento de casos de violencia son remitidos por el juez de Paz de San Pedro Pinula, y el restante 5 por ciento son casos de la cabecera departamental y el resto de municipios.

Para el alcalde de la localidad, José Manuel Méndez, la violencia constante es un problema, porque podría ahuyentar el turismo y transmite mala imagen del lugar, que es paso hacia otros sitios.

“Aunque varios hechos están marcados por algún tipo de problema entre las personas, como venganzas personales por tierras, robo de ganado o rencillas familiares, no se puede dejar de lado que se han organizado algunos grupos criminales”, refirió el jefe edil.

“Contamos con dos autopatrullas, pero solo funciona uno. Si hacemos números, cada agente tendría que velar por la seguridad de 14 mil 125 habitantes cada uno”, agregó.

Aunque es el municipio más violento, el número de visitantes al lugar no ha disminuido, y según el alcalde, para la gente pasan inadvertidos los sucesos de violencia, ya que la mayoría se registra en las aldeas.

“Yo le pediría al presidente de la República mayor seguridad para nosotros, en este lugar, ya que ese fue uno de los compromisos que hizo con el país”, dijo el alcalde.

Fario Sandoval, quien tiene más de 35 años de residir en San Pedro Pinula, cuenta que el poblado era muy tranquilo y era raro escuchar que habían asesinado a alguna persona, pero desde hace unos cinco años se empezó a dar esa situación. “Todo eso mantiene temerosos a los pobladores y ya no salimos tranquilos a las calles del municipio, y menos en las aldeas”, relató.

José Mario Cantoral Recinos, gobernador de Jalapa, originario de San Pedro Pinula, lamentó la situación. “Debería ser famoso, por sus sitios turísticos, sobre todo los balnearios, pero en lugar de eso es noticia por los hechos de violencia que han segado la vida de decenas de vecinos”, comentó.

Añadió que solicitará apoyo al Ministerio de Gobernación para contar con más agentes de seguridad. “Es una tierra muy bella y productiva, así como uno de los lugares más importantes para el turismo del departamento”, insistió Cantoral.

Oleada

Uno de los hechos que marcaron el inicio de la ola violenta que golpea al municipio fue el asesinato de cuatro personas: dos agentes de la PNC —uno era jefe de la subestación—, un transportista y un sexagenario. Ellos fueron ametrallados en el 2008 por asaltantes que salían de una agencia bancaria que funciona en la Municipalidad.

En el último año han sucedido crímenes que aún no se resuelven.

El más reciente es el perpetrado contra Abel Gómez Hernández, de 29 años, y Crescencio Vásquez Hernández, 59, en la aldea Pampumay.

Cecilia Aguirre, auxiliar de la Procuraduría de los Derechos Humanos en ese departamento, señaló que es urgente que las autoridades le pongan atención a la conflictividad y zozobra que afrontan los vecinos de San Pedro Pinula, para evitar que más gente siga muriendo a manos de criminales “que no le tienen respeto a la vida”.

Aún así, el apacible sonido de las límpidas cascadas continúa en el balneario Los Chorros, visitado por pobladores de todo el país e incluso de El Salvador y Honduras. El lugar está rodeado de un frondoso bosque.

En otro punto cercano a este sitio turístico, los vapores se elevan al amanecer en las piscinas de Agua Tibia, de origen termal, lo que hace evocar la época cuando este municipio era como una postal idílica detenida en el tiempo.

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