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Cómo se clasifican las variantes de virus como el covid-19 y por qué no solo hay que prestar atención a la delta o lambda

Las nuevas variantes son más transmisibles y podrían hacer que el sistema de salud pública colapse si este no se fortalece a tiempo.

Coronavirus en Guatemala

Guatemala registró en agosto de 2021 los picos más altos de contagios desde que se detectó el primer caso el 13 de marzo de 2020. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

Conforme avanzan los meses, el virus que provoca la enfermedad de covid-19 ha mutado y nuevas variantes de este se han reportado en diversas partes del mundo. Ante esta situación, expertos han advertido que el sistema de salud pública podría verse sobrecargado por un aumento de contagios y personas en estado de gravedad que requieran atención médica.

Recientemente se confirmó la presencia en Guatemala de la variante lambda, de Perú, la cual ha despertado preocupación por las posibilidades de que incremente la transmisibilidad del virus.

Actualmente, las variantes del virus se clasifican en dos tipos, variantes de interés y de preocupación, explica César Conde, jefe del Laboratorio Nacional de Salud (LNS). Las primeras son aquellas que han despertado el interés de la comunidad médica, pero que de momento no hay suficiente evidencia sobre el impacto que pueda generar en los sistemas de salud.

En términos más técnicos utilizados por la Organización Mundial de la Salud se llaman: VOI (Variants of Interest) y VOC (Variants of Concern).

“Se ha establecido que las VOI tienen una frecuencia alta en algunas regiones de mundo, pero no se les ha asociado a un problema serio de salud pública. Son de interés porque hay que monitorearlas a ver cómo evolucionan. Lambda, por ejemplo, es una VOI. ¿Pero por qué se volvió VOI? La detectaron en agosto del año pasado y en marzo representaba el 30 por ciento de casos en Perú. De mayo a julio llegaron a tener 82 por ciento casos de lambda. Es un aumento en 50 por ciento, entonces eso hay que observarlo”, explicó Conde.

Por otro lado, están las variantes de preocupación (VOC, por sus siglas en inglés). Se trata de aquellas sobre las cuales ya existe evidencia de que pueden provocar contagios masivos, causar diferentes síntomas a los que ya se habían determinado originalmente y pueden disminuir la eficacia de las vacunas, explica Conde.

“Las VOC son aquellas que pueden tener un impacto profundo en salud pública. Acá en Guatemala hemos visto que saturan los sistemas de salud, es un peligro. Son cuatro variantes de preocupación: alfa, beta, gama y delta. Eso es preocupante, porque todos hablan de delta, pero tenemos presencia de la gama y si vemos lo que pasó en Brasil fue algo terrible, hubo un aumento de casos significativo”, dijo Conde.

El jefe del LSN explicó que hace unas semanas había una frecuencia alta de casos gama, pero recientemente aumentos los contagios de la variante delta.

Por su parte el epidemiólogo José Ortiz explica que las nuevas variantes no son más mortales, pero sí más transmisibles. Eso hace que aumente el número de casos y por lo tanto también la cantidad de muertes. Una posible solución para atender la demanda, comenta, es abrir centros de cuarentena municipal donde se aísle a pacientes que no presentan un cuadro de gravedad.

“Hay una pobre coordinación entre municipalidades y gobierno central. Desde el inicio de la pandemia el sector municipal pudo colaborar más, pero lamentable no ha habido coordinación”, explica Ortiz.

Fortalecer el sistema de salud

Karin Herrera, química bióloga y vicepresidenta del Colegio de Químicos y Farmacéuticos de Guatemala, explica que ante este escenario es necesario fortalecer el sistema hospitalario nacional con más personal e insumos, como oxígeno, medicamentos y pruebas, entre otros.

“Esto debe ir acompañado de otras medidas de mitigación adicionales, ya que estamos empezando a escuchar de hospitales nacionales que están superando su capacidad de atención a enfermos COVID-19.  Según proyecciones del MSPAS podría haber escenarios más complicados en cuanto a la cantidad de casos que se podrían registrar”, dice Herrera.

Además, considera que es urgente que la vacunación sea accesible para población menor a los 30 años y que los centros de vacunación atiendan en un horario más extendido para que la población.

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