Expusieron que la falta de iluminación en las calles hace que la población sea más vulnerable ante la delincuencia, ya que los maleantes aprovechan la oscuridad para cometer fechorías.
Luis Marroquín, del Consejo Municipal de Desarrollo, explicó que cada lámpara está provista de una fotocelda que automáticamente enciende la bombilla cuando oscurece y la apaga al amanecer.
Al quemarse la bombilla, el dispositivo sigue funcionando, por lo que aunque no encienda, la lampara continúa gastando la misma cantidad de energía como si estuviera encendida.
Cantidad desperdiciada
Según la Empresa Eléctrica Municipal de Quetzaltenango, una lampara consume en promedio 175 kilovatios durante las 12 horas que permanece encendida cada día. Este consumo tiene un costo aproximado de Q1.20 diario y Q36 al mes.
De esta forma, las 200 lamparas quemadas podrían generar un gasto municipal desperdiciado de aproximadamente Q7 mil 200 mensual.
Señalamientos
Marroquín señaló que la comuna debería al menos retirar la fotocelda de las lámparas, para reducir gastos.
Clemencia Hernández, del Comude, enfatizó que varios líderes comunitarios han pedido a la municipalidad que repare las lámparas, pero no han tenido respuesta.
Silvestre Cifuentes, representante legal de la agrupación Sociedad Civil Escuintleca, comentó que la mayoría de luminarias dañadas sufrieron el deterioro durante el invierno —debido a las tempestades—, por lo que la comuna debería tener un plan de contingencia para restaurar pronto la iluminación.