Comunitario
Comunidades alertan por muerte de especies y deterioro del mangle en Manchón Guamuchal
Pobladores de El Chico y Champerico alertan sobre la muerte de especies acuáticas, el deterioro del mangle y las pérdidas económicas asociadas con la falta de circulación de agua en el Manchón Guamuchal.
El manglar rodea uno de los canales del Manchón Guamuchal, ecosistema donde pobladores alertan sobre problemas en la circulación del agua y deterioro ambiental. (Foto Prensa Libre: Victoria Ruiz)
La muerte de peces, almejas y otras especies acuáticas, además del deterioro que estaría presentando el mangle, mantiene en alerta a pobladores de las comunidades cercanas al Manchón Guamuchal, uno de los principales ecosistemas costeros de la región.
Los comunitarios señalan que el cierre de la barra y la acumulación de arena en los canales estarían reduciendo el intercambio de agua con el mar, lo que genera estancamiento y malos olores en el área.
Mario Armando Jiménez Barrios, presidente del Cocode de la aldea El Chico, explicó que la problemática no es reciente y que durante los últimos años la comunidad ha tenido que efectuar trabajos para intentar mantener abierta la bocabarra.
“Tenemos 12 años de que se nos cierra la barra. Cada año siempre costeamos los trabajos para abrir la bocabarra y paliar esta situación”, explicó Jiménez.
El dirigente comunitario recordó que durante un período una empresa privada de Champerico apoyó con maquinaria para facilitar la apertura del paso hacia el mar, lo que permitió mejorar temporalmente la circulación del agua.
Sin embargo, aseguró que las condiciones cambiaron nuevamente. “En marzo de este año, como el oleaje siempre crece y en verano tiende a bajar la marea, ya no tiene la misma fuerza y la barra tiende a azolvar todas las entradas de los esteros”, señaló.
Jiménez indicó que los canales El Chico, Solo Dios y Tendido son fundamentales para mantener la circulación del agua y afirmó que actualmente existe una importante acumulación de arena.
“La arena ha subido unos 300 metros acumulados en los canales y se estancó el agua. Los compañeros de Champerico tienen el mismo problema y la maquinaria que utilizaban para hacer los dragados ya no está”, manifestó.
La falta de circulación también estaría generando consecuencias ambientales. Según el representante comunitario, en distintos puntos se ha observado la muerte de especies acuáticas y daños en el mangle.
“La situación más grave de todo esto es que está muriendo el mangle. En nuestra aldea el agua se ha contaminado y tenemos una contaminación muy grande”, afirmó.
Jiménez también expresó preocupación por posibles efectos en la salud de los habitantes y animales de la comunidad. “Se están muriendo los perros, contraen una tos y preocupa que se declare una enfermedad grande en la aldea”, dijo.
Aseguró que los intentos para abrir la barra han permitido cierta oxigenación del agua, aunque considera que la situación continúa siendo crítica.
“Si este manglar sobrevive es por la misericordia de Dios y a los tres intentos que se hicieron de abrir la barra. La acumulación de arena es exagerada y no se pudo, pero en esos intentos se liberó un poco, permitiendo que el oxígeno mantuviera con vida el manglar”, agregó.
“Si esta es un área de reserva especial y declarada a nivel mundial, ¿por qué no se ha logrado la intervención de las autoridades? Debían anticiparse al impacto del fenómeno de El Niño, tomar en cuenta la sequía y enviar comisiones para buscar una solución”, manifestó.
El deterioro del ecosistema también tiene repercusiones económicas para quienes dependen directamente de sus recursos. Jiménez estima que más de 200 familias de la aldea El Chico enfrentan dificultades por la situación.
“Lamentablemente son 260 familias afectadas y nuestra agricultura está muerta. Confiamos en Dios que nos logren escuchar y solucionar este problema porque el manglar no aguanta más”, expresó.
La actividad turística también se ha reducido debido a los malos olores y las condiciones actuales de los canales, según vecinos del sector.
Paulino Saturno, comerciante y residente del área, señaló que la situación ha afectado a quienes obtienen ingresos mediante la atención a visitantes.
“El mal olor que emana de los canales alejó también al turismo. Ya nadie nos visita y dependemos de ellos porque somos dueños de ranchos para alquilar”, explicó.
Saturno agregó que la disminución de la pesca representa otro golpe económico para las familias.
“Los peces se están muriendo, estamos sufriendo las consecuencias de la barra porque ya no entra el agua limpia ni peces. Perdimos nuestros ingresos porque ya no se puede trabajar”, afirmó.
Los pobladores consideran urgente que las autoridades realicen una evaluación técnica de las condiciones del Manchón Guamuchal, determinen las causas del deterioro y establezcan medidas para recuperar la circulación del agua y proteger el ecosistema.
La situación también genera preocupación por el impacto que podría tener a largo plazo sobre la biodiversidad y las familias de la aldea El Chico, en Retalhuleu, así como de comunidades de Champerico que dependen de la pesca y de otras actividades vinculadas con este ecosistema.
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