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Coronavirus: OMS insiste en que no hay que descuidar la vacunación

Al comparar las cifras de niños menores de 5 años atendidos en 2019 por los programas gubernamentales de vacunación, este año se reportan 33 mil menos, situación que podría comprometer todavía más el sistema de salud, porque este grupo quedaría expuesto a otras enfermedades, además del covid-19.

Las jornadas de inmunización deben continuar en medio de la pandemia, porque no hacerlo podría significar problemas mayores. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Las jornadas de inmunización deben continuar en medio de la pandemia, porque no hacerlo podría significar problemas mayores. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

En Prensa Libre se dio a conocer que estudios médicos de otros países advierten de la gravedad de reducir las jornadas de vacunación. En Guatemala estos procesos de prevención están comprometidos, porque se ha dado prioridad a atender la pandemia, ante el desborde de contagios. A ello se suma que muchos padres de familia, por el temor al coronavirus, prefieren detener el programa de vacunación, con lo cual sus hijos, al no ser inmunizados, quedan sin defensas.

 

La rubéola, la poliomielitis o el sarampión son algunas de las enfermedades que ya están erradicadas en el país, pero de interrumpirse los programas, que actualmente también registran una reducción de su presupuesto, podrían generar otra crisis sanitaria.

Ante ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) hace un llamado a continuar con los programas de vacunación y ampliar su cobertura. De lo contrario se pone en riesgo el futuro de una población, de suyo, vulnerable.

¿Por qué no se debe dejar de vacunar a los niños en medio de la pandemia de covid-19 y cuáles son los riesgos?

La inmunización es un servicio esencial de salud que protege a las personas susceptibles de contraer enfermedades prevenibles.

La vacunación oportuna protege a los individuos y las comunidades, al tiempo que reduce las posibilidades de que se produzcan brotes de enfermedades prevenibles.

La prevención de un brote de una enfermedad prevenible mediante vacunación no solo salva vidas, sino que requiere menos recursos que la respuesta al brote, y ayuda a reducir la carga que supone para los sistemas de salud, los cuales ya están sometidos a una fuerte presión por la pandemia de covid-19.

¿Qué población estaría en mayor desventaja ante cualquier enfermedad, de no contar con un esquema de vacunación completo?

Guatemala ha logrado eliminar la polio, el sarampión y la rubéola de su territorio. Eso es un logro importante y beneficia a todos los niños del país. Una disminución de las coberturas de vacunación podría comprometer este logro y pondría en riesgo a todos los niños con vacunación incompleta en el país.

Que sea para estas u otras enfermedades diarreicas o pulmonares —rotavirus, neumococo, tos ferina, entre otras—, niños que viven en hogares con malas condiciones de saneamiento —más riesgo de infectarse— y niños con enfermedades crónicas, incluso los desnutridos quedarían más expuestos en caso de esquemas incompletos de vacunas.

¿Las medidas de confinamiento establecidas debido a la pandemia pueden contribuir a que disminuya la cobertura de vacunación en el país?

Las medidas de confinamiento o limitaciones de transporte pueden contribuir a que disminuya la cobertura de vacunación en el país. Por lo tanto, informar bien a los padres sobre horarios y lugares de atención de los centros de vacunación al nivel local es esencial. Proponer soluciones innovadoras —vacunación en auto o en escuelas desatendidas— puede permitir lograr coberturas altas a pesar del contexto actual.

Se ha mencionado que la cobertura ideal de vacunación es del 95 por ciento. ¿Qué cobertura tiene Guatemala en estos momentos?

Tenemos que preocuparnos por los brotes de sarampión que se han reportado en algunos países, si en Guatemala no se alcanzara el nivel de cobertura adecuado de vacunación.

Lograr coberturas de vacunación de al menos 95 por ciento es clave para evitar brotes de sarampión en caso de reimportación. Eso se explica por la muy alta contagiosidad del virus del sarampión —sin vacuna o medidas de prevención, cada caso de sarampión puede generar entre 16 y 18 casos secundarios—.

Con los brotes actuales en México y varios países de Sudamérica, el riesgo de importación de sarampión en Guatemala es alto.

No es tiempo de descuidar la vacunación.

¿Qué estrategias y medidas se deben tomar en los puestos de vacunación para prevenir el contagio del covid-19?

En sus esfuerzos por mantener los sistemas de inmunización los países deben adoptar enfoques que respeten el principio de “no hacer daño” y limiten la transmisión del covid-19 durante la realización de actividades de inmunización.

En el centro de salud donde se vacuna se debe considerar la implementación de una separación física de los ambientes de vacunación, de los otros servicios asistenciales.

Por ejemplo, reubicación del puesto de vacunación fuera del área donde se reciben pacientes, con el objetivo de reducir el riesgo de contagio.

Además, el personal de salud debe usar las medidas de protección y asegurar que se respete el distanciamiento físico.

Las visitas para la administración de vacunas también pueden ser una ocasión para divulgar mensajes que fomenten comportamientos que reducen el riesgo de transmisión del virus del covid-19 y para proporcionar orientaciones sobre las medidas que deben adoptarse si se observan síntomas.

¿Qué precauciones deben tomar los padres de familia al momento de llevar a sus hijos a vacunar, para reducir la posibilidad de contagio?

Al ir a vacunar a sus hijos, los padres deben respetar las medidas de protección: mantener una distancia física de al menos un metro con los demás, usar la mascarilla y lavarse las manos. Es importante resaltar que si ellos o sus hijos presentan síntomas, mejor quedarse en casa y posponer la vacunación hasta que se sientan mejor.