Cuando una mascarilla marca la diferencia

La idea nació con la intención de apoyar a los artistas y al Hospital General San Juan de Dios.

A los artistas se les dio la mitad de lo recaudado, y al hospital, camas y equipo para el área de cirugía. Esta es la labor de Ana Liska. (Foto Prensa Libre: Jorge Ovalle)
A los artistas se les dio la mitad de lo recaudado, y al hospital, camas y equipo para el área de cirugía. Esta es la labor de Ana Liska. (Foto Prensa Libre: Jorge Ovalle)

“El proyecto se originó al inicio de la pandemia. Estuve platicando con un grupo de médicos del Centro Integral de Guatemala, de cómo podríamos crear conciencia social para el uso de la mascarilla”, explica la artista visual guatemalteca Ana Liska.

Con lo recaudado, hicieron un donativo de camas y equipo para el área de cirugía del Hospital San Juan de Dios y pagaron a quienes pintaron las mascarillas. A la vez, apoyaron a los artistas con la mitad de lo recaudado.

En Centroamérica

En Guatemala, participaron 80 artistas, y en total fueron 350 artistas de toda Centroamérica. Pintaron 450 mascarillas, de las cuales 110 son obras de artistas guatemaltecos.

Comunicar, hacer reflexionar, compartir ideas y sanar por medio del arte son los objetivos de estas mascarillas. (Foto Prensa Libre: Jorge Ovalle)

De las que se hicieron en Guatemala, aún quedan para vender entre 25 y 30. Cada mascarilla tiene un valor de Q850, y son de colección –no hay diseños repetidos-.

El logro que considera más importante Liska es haber reunido a tantos artistas en un solo proyecto,

Esta iniciativa cuenta con el apoyo económico de la Embajada Suiza en Guatemala, las galerías Talentum, los museos de Córdova en Costa Rica y Nacional de Honduras, Primium Art Gallery en El Salvador y el instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica.