De rojo a amarillo: El caso de 17 municipios que se saltaron la alerta naranja

Las razones pueden ser que en algunos municipios la cantidad de pruebas bajó, advierten expertos de salud, mientras que autoridades ediles confían en que las medidas de prevención funcionaron.

Ipala, Chiquimula
Una de las medidas que dispuso la municipalidad de Ipala, Chiquimula, el 5 de agosto fue cerrar los comercios y restringir el tránsito y permanencia de personas en áreas verdes, como parques y plazas. (Foto Prensa Libre: Dony Stewart)

En 46 municipios, la actualización del semáforo presidencial marcó amarillo, un nivel de alerta moderado. Para 17 de ellos el cambio fue drástico, ya que en las últimas dos semanas permanecían en rojo, el color que representa la máxima alarma.

Estos territorios lograron bajar sus alertas sin tener que pasar por la naranja, que se sitúa entre la roja y amarilla. La razón de esta mejoría varía según se le consultó a jefes ediles de estos territorios o a expertos de la salud que vigilan el comportamiento de la pandemia.

Estos son los municipios que pasaron de rojo a amarillo:

  • Masagua, Escuintla
  • Puerto de San José, Escuintla
  • San Vicente Pacaya, Escuintla
  • Casillas, Santa Rosa
  • San Rafael Las Flores, Santa Rosa
  • San Juan Tecuaco, Santa Rosa
  • Almolonga, Quetzaltenango
  • El Palmar, Quetzaltenango
  • Ocós, San Marcos
  • Río Blanco, San Marcos
  • Concepción Huista, Huehuetenango
  • Canillá, Quiché
  • San Diego, Zacapa
  • San Juan La Ermita, Chiquimula
  • San Jacinto, Chiquimula
  • Ipala, Chiquimula
  • Mataquescuintla, Jalapa

Por su parte, los alcaldes confían que medidas preventivas, como los puestos de control en las entradas y la educación a los vecinos sobre los riesgos del covid-19, generaron buenos resultados.

Esduin Javier Javier, alcalde de Ipala, Chiquimula, dijo que una de las medidas que tomaron como autoridades ediles fue limitar la entrada de personas de otros departamentos e instar a los vecinos para que evitaran salir. Aseguró que por ello el virus no se ha dispersado con fuerza en su municipio.

“Se ha hecho conciencia a las personas de la enfermedad. Aunque el pueblo ya se abrió -ahora que está en amarillo-, el virus no ha desaparecido. Las personas que se han sabido cuidar con mascarillas y las personas de las aldeas si no tienen necesidad de venir a pueblo -a la cabecera- no vienen”, comentó.

De igual forma, Wilian Alonzo, jefe edil de San Juan Tecuaco, confía en que las medidas de prevención que aplicaron, entre ellas concientizar a la población sobre los riesgos de la enfermedad a través de altoparlantes, fueron suficientes para salir del rojo.

Alonzo dijo que ya se autorizó la operación de algunos buses, aunque se pide que vayan con el 50 por ciento de la carga y para ello desplegaron personal municipal en distintos puntos estratégicos.

Menos pruebas

Otro factor a analizar, advierte la infectóloga Iris Cazali, es la cantidad de pruebas que se realizaron en cada territorio. Según se advierte en el semáforo, en 13 de los 17 municipios que transitaron de rojo a amarillo las pruebas bajaron en las últimas dos semanas.

Estos son: Masagua, Puerto de San José y San Vicente Pacaya, de Escuintla; San Rafael Las Flores, San Juan Tecuaco y Casillas, Santa Rosa; Almolonga y el Palmar, Quetzaltenango; Ocós y Río Blanco, San Marcos; Concepción Huista, Huehuetenango; Canillá, Quiché; San Diego, Zacapa; San Juan Ermita, San Jacinto e Ipala, Chiquimula y Mataquescuintla, Jalapa.

En Río Blanco, por ejemplo, solo se realizó una prueba entre el 21 de agosto y tres de septiembre. La cantidad fue menor en relación a las dos semanas anteriores, cuando se tomaron ocho muestras.

“Puede ser que en algunos municipios se tenga un índice de positividad menor, pero es porque se hicieron menos pruebas. Por ello lo que se puede recomendar ahora no es que se bajen las medidas, sino que se aumente el número de pruebas”, afirmó Cazali.

José Ortiz, epidemiólogo del Observatorio de covid-19 en Guatemala, coincide con que una escasa cantidad de muestras puede generar una falsa percepción de que se bajó la alerta, pero en realidad el virus sigue disperso.

“Los departamentos no tienen suficientes cantidades de pruebas rápidas para desarrollar una buena vigilancia. Hay subregistro de mortalidad y de enfermos”, aseguró Ortiz.

Al ser consultado al respecto, Edwin Asturias, director ejecutivo de la Comisión Presidencial de Atención a la Emergencia Covid-19 (Coprecovid), reconoce que la baja cantidad de pruebas puede generar “saltos grandes” en los niveles de alerta, especialmente en los municipios con pocos habitantes.

El funcionario agregó que garantizar un nivel de pruebas adecuado depende del esfuerzo de los distritos de salud de gestionar el número de pruebas que necesitan. “Hay un trabajo conjunto entre el Ministerio de Salud central, la alcaldía y el distrito de salud local para asegurarse que se haga la cantidad de pruebas correcta”, dijo el médico.