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Diabetes: el riesgo a perder la visión en edad productiva cuando la enfermedad no está controlada

Este 14 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Diabetes, una enfermedad que puede afectar la visión de los pacientes.

La retinopatía diabética puede llevar a la pérdida de la visión. (Foto Prensa Libre: Ana Lucía Ola)

La retinopatía diabética puede llevar a la pérdida de la visión. (Foto Prensa Libre: Ana Lucía Ola)

En una mesa de diez adultos es probable que uno tenga diabetes, según estimaciones mundiales. En las Américas, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) considera que 62 millones de personas padecen la enfermedad, y son los países de ingresos bajos y medios donde vive la mayoría. El riesgo de que tengan problemas de visión es alto, al punto que es una de las principales causas de ceguera a nivel global.

Guatemala no cuenta con datos exactos de cuánta gente es diabética, el Ministerio de Salud reporta 127 mil 424 casos atendidos durante el 2022 hasta el 28 de octubre, y para el mismo período de este año se marca un aumento del 16.5%. La cifra sin duda es mayor, pues cerca del 40% de la población que tiene la enfermedad lo desconoce, como lo estima la Federación Internacional de la Diabetes.

Esta es un padecimiento metabólico crónico que se caracteriza por tener niveles elevados de glucosa en sangre. La que más se diagnostica es la diabetes  tipo 2 y es usual en adultos, y se manifiesta cuando el cuerpo se vuelve resistente a la insulina o bien produce una cantidad menor a la necesaria. Mientras que la tipo 1 ocurre cuando el páncreas secreta poca o ninguna cantidad de insulina por sí solo, según el informe Panorama de la Diabetes en la Región de las Américas, de la OPS.

La enfermedad es considerada una pandemia y un problema de salud pública, pues cada vez son más las personas que la padecen y que requieren atención por parte de los sistemas estatales, además que es la segunda causa de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) en la región -medida que expresa la cantidad de años perdidos debido a una enfermedad, discapacidad o muerte prematura-, como indica el estudio.

Según el Ministerio de Salud, entre 2010 y 2020 en Guatemala se perdieron 66 mil 701 años de vida productiva a causa de la diabetes, no solo por la mortalidad precoz, sino también porque esta puede provocar un ataque cardíaco, derrame cerebral e insuficiencia renal. Además de que es el principal motivo de amputaciones no traumáticas y puede ocasionar ceguera.

El 75% de los casos que se han atendido este año en los servicios públicos son de personas comprendidas entre los 20 y 64 años, edad considerada como

El informe de la OPS dice que la diabetes y sus complicaciones afecta la calidad de vida de las personas, las familias y de la sociedad, y sobrecargar los sistemas de salud. Según las estimaciones, “los costos médicos directos e indirectos de la enfermedad conducirán a pérdidas estimadas del producto interno bruto (PIB) mundial de US$1,7 mil millones entre el 2011 y el 2030”.

Daño en la visión

El médico José Manuel del Cid, oftalmólogo y jefe de la Clínica de Retina de la Unión Nacional de Oftalmología (UNO), indica que los niveles elevados de azúcar en sangre provocan daño en las células, en el caso de los ojos esto ocurre en los capilares, arterias y venas, generando una disfunción de la pared de los vasos y llevar a una mala irrigación de los tejidos nerviosos, como la retina- capa interna del ojo que recibe las imágenes y las convierte en un estímulo nervioso que envía el cerebro a través del nervio óptico para que las personas puedan ver-.

Una de estas complicaciones es la retinopatía diabética – enfermedad de la retina secundaria a la diabetes-, que ocasiona un deterioro paulatino y se convierte en la principal causa de ceguera no congénita en las personas entre 20 y 74 años, según la OPS.

Del Cid indica que el tiempo de tener diabetes y los niveles elevados de azúcar son dos de los factores determinantes que llevan a tener dicho problema ocular.

Proyecciones

Para 2010 la prevalencia de ceguera por retinopatía diabética en el mundo era de 2.6%, seis años después era del 34.6%, como indica el informe Panorama de la Diabetes en la Región de las Américas.

Guatemala no tiene datos al respecto de cuánta población con diabetes padece retinopatía, pero al tomar la proyección del Instituto Nacional de Estadística (INE) de que para el 2023 hay 17 millones 602 mil 431 habitantes, y si se calcula que el 10% tendría diabetes -según estimaciones mundiales-, entonces, cerca de 176 mil guatemaltecos sería diabéticos.

Por otro lado, si cerca del 30% de estas personas tienen riesgo de desarrollar retinopatía, quiere decir que habría unos 586 mil guatemaltecos con problemas de visión debido a esto. Aunque el Ministerio de salud solo reporta 345 casos este año, dato hasta el 28 de octubre.

“La retinopatía diabética es quizá la complicación oftalmológica más indeseable en el ojo. Lamentablemente en Guatemala no es raro, todas las semanas tenemos pacientes que se quedan ciegos por diabetes”, dice el oftalmólogo.

En la clínica que Del Cid tiene a su cargo el año pasado se atendieron 17 mil 796 consultas por problemas en la retina, y ocho de cada diez fueron a pacientes diabéticos.

El médico oftalmólogo José Manuel del Cid es el jefe de la Clínica de Retina de la Unión Nacional de Oftalmología. (Foto Prensa Libre: Ana Lucía Ola)

Si bien el descontrol de la diabetes puede desencadenar otras afecciones en el ojo, como la disminución de lagrimeo, cambios constantes de graduación, aceleración de la formación de cataratas, parálisis de músculos, desviaciones del ojo, visión doble y párpado caído, lo que más preocupa es la retinopatía, porque el tejido nervioso de la retina no se regenera, y a largo plazo la capacidad visual se puede perder.

“La principal causa de disminución de agudeza visual y de ceguera en pacientes en edad productiva a nivel mundial es la diabetes”, dice Del Cid. El dato cobra relevancia pues el paciente deja de generar ingresos para el núcleo familiar, y comienza a depender de un cuidador, además de que requiere asistencia médica especializada, lo que en un sistema de salud como el guatemalteco es difícil de alcanzar, es por ello, que áreas como la UNO dan servicio a la población.

“La persona viene al hospital porque no ve bien, examinamos el ojo y tiene signos de retinopatía diabética, pero el paciente ignora que tiene diabetes. Eso quiere decir que lleva varios años con la enfermedad y ha estado muy mal controlado”, agrega. El daño de este padecimiento es gradual.

El oftalmólogo menciona que la diabetes es una enfermedad crónica y en el país se deben aumentar los esfuerzos en educación en salud, para que la población conozca cómo prevenirla, además de acercar los servicios de salud a la población para que sea diagnosticado, reciba atención y medicamentos, ya que en Guatemala el principal inconveniente para los pacientes es el alto costo de los tratamientos.

Aconseja que al momento de ser diagnosticada con diabetes, la persona debe acudir con un oftalmólogo para ser evaluada y recibir un seguimiento adecuado para evitar complicaciones y la pérdida visual.

ESCRITO POR:

Ana Lucía Ola

Periodista de Prensa Libre especializada en temas comunitarios, con énfasis en Salud y Educación, con 17 años de experiencia. Reconocida con el Premio de Prensa Libre en categoría Reportaje, en 2019. Premio de la UPANA por Informar a la población guatemalteca sobre la realidad en nutrición y desnutrición en el país, en 2019. Diplomado El periodismo en la era digital como agente y líder de la transformación digital impartido por el Tecnológico de Monterrey.