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Hugo Estrada: “Si uno tiene a Dios adentro, tiene paz”

Hugo Estrada, sacerdote y asesor de la Renovación Carismática Católica, aseguró ayer, en el programa Diálogo Libre, que la paz solo se puede transmitir si se está con Dios, y que "la paz es un don que el cristiano debe tomar con fe y gracia".

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Estrada invitó a la ciudadanía, sin importar denominación religiosa, a que mañana participe en la 29 Vigilia Centroamericana por la Paz, que comenzará a las 18 horas y finalizará el 1 de noviembre —Día de Todos los Santos—, a las 6 horas.

Se espera una afluencia de unas 25 mil personas en el estadio Cementos Progreso, zona 6.

¿Es la paz un don, una actitud o un estado social?

Es un don de Dios, pero es un don que uno debe tomar. Aquí se conjuga la gracia con la fe de las personas. Debe haber una respuesta de conversión para que haya paz.

En Guatemala, en 1996 se firmaron los acuerdos de paz, lo que generó expectativas, pero ¿qué pasó con la paz?

A mí me viene a la mente un cuadro muy interesante: en el edificio de las Naciones Unidas en Estados Unidos, el cual es grandísimo, Jesús toca el ventanal desde afuera, mientras que adentro se firman acuerdos de paz.

Lo mismo nos pasó a nosotros, firmamos acuerdos de paz en papel sellado, pero como dice la Biblia: “Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles”.

Dios nos ofrece la paz, pero debemos tomarla, y se toma cuando vamos por el camino de las bienaventuranzas.

¿La paz requiere una actitud?

Así es, Dios nos quiere regalar la paz, está tocando los ventanales, pero no se los hemos abierto.

¿Cómo pueden las empresas ser constructoras de la paz?

Es una pregunta complicada. Desde el momento en que se habla de empresas, se habla de personas que tienen dinero, y ese dinero está mal repartido. Si una persona tiene más, tiene más obligación de compartir.

¿La paz tiene un sustrato real social?

Si en cada hogar, cada persona saliera con un mensaje de paz, se pondría paz en todos los lugares, pero eso es lo que no tenemos. ¿Cómo va a llevar paz el sicario?

¿Cuán difícil es adquirir y recibir esa paz?

El que no tiene paz no la puede dar a otro; nadie da lo que no tiene. Si una persona no está en paz con Dios, no la puede transmitir.

Entonces, ¿por qué es difícil llevar la paz en un mundo desarrollado?

Estamos desarrollados técnicamente, pero espiritualmente nos hemos quedado abajo. Entonces hay un desbalance muy grande; la tecnología está arriba y la espiritualidad, abajo.

¿Cuáles son los principales factores que roban la paz a las familias?

Hay una novela de un español llamada El diablo cojuelo, en donde el personaje tiene la facultad de levantar los techos y ver lo que hay debajo.

En los hogares hay mucha infelicidad y una de las razones principales es el egoísmo, cada uno quiere ser servido, pero no quiere servir. Otro factor es la violencia, y esta comienza en el hogar: el niño llega a la escuela después de ver cómo sus padres pelean, después de escuchar la palabra divorcio y amenaza.

¿Cómo encontrar la paz interior con tanto ruido?

En este mundo debemos aprender lo que el escritor Carlos Carreto llama el desierto en la ciudad. Él hace referencia de las grandes ciudades como Tokio, Nueva York, Londres. Él decía que el hombre moderno no medita, pero que debemos hacer el desierto en la ciudad, el silencio absoluto en una urbe.

Yo recomiendo dedicar los 30 o 40 minutos que se hacen las personas para llegar a sus trabajos a meditar, a hacer una oración, escuchar una predicación, una música religiosa para estar en un ambiente de paz, para poder llevar paz.

¿Cómo surgió la Vigilia Centroamericana por la Paz?

Una familia recibió un mensaje del Señor, de que deberían convocar a una vigilia pidiendo la paz por Guatemala. Iniciaron en un salón pequeño, y eso se fue multiplicando. Se vio el efecto espiritual.

¿Por qué el 31 de octubre?

Porque ese día, por celebrarse Halloween, hay una serie de actividades negativas, como hechizos, maleficios y otras acciones que generan violencia. Ese día tienen una celebración anticristiana.

¿Qué deja esta vigilia?

Jesús dice: “En donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estaré yo”, entonces piense usted lo que significa que 25 mil personas se encuentren orando con fe y devoción.

Para el —huracán— Mitch la gente llegó al estadio bajo el aguacero y llovió toda la noche. Una usted la fe de 25 mil personas, más los que nos siguen por radio y televisión, es un impacto de fe muy grande, el Señor se manifiesta. Nosotros lo hemos visto.

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