El área rural está desprotegida ante un impacto fuerte del coronavirus

Autoridades de Salud vaticinan un alza de los contagios en el campo, mientras alcaldes afirman que comunas no tienen recursos para hacer frente a la pandemia.

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Los servicios planificación han cerrado en algunos centros de Salud. (Foto Prensa  Libre: Hemeroteca PL)
Los servicios planificación han cerrado en algunos centros de Salud. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Aunque en las áreas rurales del país puede que haya algunas ventajas naturales para evitar contagios de covid-19, como el distanciamiento de las viviendas y de los trabajadores agrícolas, representantes comunitarios y alcaldes esperan que la pandemia azote tan fuerte como ya lo hace en las ciudades.

Las razones son varias, desde los deficientes servicios de atención primaria en salud -centros y puestos de Salud- que no cuentan con insumos y personal humano para atender a una potencial gran cantidad de infectados, las condiciones de pobreza y desnutrición hasta el hecho de que las comunas no cuentan con recursos.

La ministra de Salud, Amelia Flores, afirmó la semana pasada que, aunque el pico actualmente es en las áreas urbanas “de aquí en adelante se van a empezar a ver aumento de casos a nivel comunitario y rural”.

Según Flores, quien argumenta que sí hay recursos para atender la pandemia en el campo, el Ministerio trabaja en una estrategia de atención primaria en salud porque de eso dependerá el control de casos. Esta involucraría un trabajo en conjunto con líderes locales, municipalidades e incluso iglesias.

Déficit de centros de Salud

Pero la posibilidad de que la pandemia se expanda con fuerza en el área rural preocupa a sectores involucrados en salud que recuerdan el poco acceso histórico que las comunidades han tenido a un sistema de atención primario que ahora se tendrá que reforzar a toda prisa.

“El Ministerio de Salud identificó antes de la pandemia a siete mil 641 comunidades alejadas de los servicios. Hay comunidades que ni siquiera tienen un puesto de Salud y hay un déficit de más de cuatro mil centros y puestos”, señala Nuria Mejía, analista del Instituto por la Democracia, de la Coordinadora de Oenegés y Cooperativas.

Mejía añade a las preocupaciones la poca capacidad de gasto a todo nivel que ha mostrado el Ministerio de Salud. Hasta el 1 de julio apenas había ejecutado el 8% de los más de Q1 mil 600 millones asignados para atender la emergencia, lo cual significa que el traslado de recursos hacia los servicios de atención primaria en salud es muy lento y que no se han tomado medidas para abastecerlos de cara a un inminente repunte de casos en el área rural.

“Si estamos colapsados ya donde se concentra la riqueza y los recursos, no digamos en las áreas rurales donde hay menos”, asevera Mejía.

“No estamos preparados”

El director de la Asociación de Servicios Comunitarios de Salud (Asecsa), Hugo Icú, considera que el área rural no está preparada para encarar un aumento de contagios por coronavirus, puesto que los esfuerzos hasta hoy se han concentrado en fortalecer a los hospitales grandes y a los provisionales para atender a los enfermos de covid-19.

“En las áreas rurales no hay suficiente equipo ni materiales, ni medicinas, insumos ni recurso humano preparado para enfrentar este problema”, advirtió Icú, cuya asociación está conformada por 58 organizaciones comunitarias.

De ahí la importancia de fortalecer a los centros y puestos de Salud, así como a los Centros de Atención Permanente mediante un plan que incluya a las alcaldías, consejos de desarrollo, promotores de salud e incluso comadronas, añade el director de Asecsa.

Icú señaló que ha faltado información adecuada porque desde un inicio los esfuerzos se enfocaron en los hospitales y se ha hecho poco en prevención “entonces, por eso se ve a gente que ve con indiferencia el problema y no cree en la magnitud del daño que pueda causar la enfermedad”.

Noemí Racancoj, parte del Observatorio en Salud Sexual Reproductiva en Quetzaltenango, también espera que a las áreas rurales no llegue tan fuerte la enfermedad “porque eso impactaría bastante ya que no se tiene suficiente acceso a salud”.

Cuenta, por ejemplo, que muchas comunidades no cuentan con medios de transporte como ambulancias para llevar a un paciente a un servicio de Salud.

Racancoj coincide en que lo fundamental en estos momentos es hacer llegar la información a las comunidades rurales sobre las formas de contagio y qué deben hacer para evitar la enfermedad puesto que “hay mucho temor” por todo lo que se escucha de las ciudades y en otros países más desarrollados que Guatemala.

¿Ventajas?

Por las características del covid-19 que se propaga fácilmente en aglomeraciones de persona a persona, Racancoj confía en que debido al distanciamiento social que ya de por sí se practica en las aldeas, sumado a que los agricultores no necesitan aglomerarse o concentrarse para trabajar, la pandemia pueda controlarse en las áreas rurales, aunque no descarta que ocurran contagios en las cabeceras municipales donde los agricultores acuden a vender sus productos.

Mejía asegura que en el Instituto por la Democracia han identificado que la población rural ha obedecido el llamado a quedarse en casa y salir solo si es necesario; además, contradictoriamente, ese abandono histórico que han sufrido miles de comunidades que permanecen alejadas de centros urbanos también podría ser un factor para minimizar los contagios.

Sin embargo, ambas activistas señalan que un problema fundamental, sin duda, es el poco acceso a agua entubada que tienen miles de familias en el campo, así como la pobreza y pobreza extrema y los alarmantes niveles de desnutrición crónica y aguda que sufren las comunidades.

Sin recursos

Los recursos para fortalecer los sistemas de atención primario tendrán que llegar del Ministerio de Salud, puesto que las comunas aseguran que no cuentan con fondos para tal fin.

“Los alcaldes tendremos problemas para cubrir todas las necesidades”, adelantó el presidente de la Asociación Nacional de Municipalidades, Miguel Ovalle, quien reconoció que existe un “temor generalizado” entre los alcaldes porque entre más pasa el tiempo más se ve afectada la economía.

Además, muchas municipalidades, ante el descalabro económico a causa de la pandemia, han optado por comprar alimentos para las familias de escasos recursos y algunas, incluso, han comprado insumos médicos e higiénicos para los centros y puestos de Salud, algo que corresponde hacer al Ejecutivo.

Los alcaldes reconocen que no está preparados para atender casos de coronavirus en sus municipios porque no se imaginaron que la pandemia en Guatemala llegara a las dimensiones en las que se encuentra ahora y en sus presupuestos no incluyeron recursos para dicha eventualidad.