El punto de reflexión durante la crisis del covid-19 es: ¿Cómo se protegen los que nos protegen?

Los hospitales del país deben blindarse ante el esparcimiento del covid-19; su personal representa la primera línea de defensa y son los más expuestos a contraerlo;  Sin embargo, algunos de ellos se quejan de carecer de los insumos necesarios.

Los estudiantes de Medicina de Usac temen contagios por covid-19. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)
Los estudiantes de Medicina de Usac temen contagios por covid-19. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)

 

Desde Angela Merkel hasta Emmanuel Macron, pasando por Donald Trump, varios líderes mundiales han utilizado un argot de guerra para explicar el combate que el mundo tiene contra el covid-19, la nueva cepa de coronavirus cuya enfermedad ha sido catalogada como pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Siguiendo ese lenguaje, la primera línea de defensa estaría conformada por médicos, enfermeros y demás personal del sistema sanitario, quienes atienden directamente a contagiados y sospechosos de portar la enfermedad que amasa ya más de 330 mil contagiados y cifras por encima de los 14 mil 600 muertos en todo el mundo.

Desde adentro, en pleno frente de combate, algunos profesionales de la medicina de distintos centros hospitalarios de Guatemala se han quejado de la falta de insumos de protección para ellos, a pesar de su exposición.

Solo una bata

Un médico residente en el hospital San Juan de Dios explicó que, por protocolo, deberían contar con un kit que incluyese dos batas protectoras, cinco pares de guantes y dos mascarillas para cada miembro del personal por cada paciente con coronavirus con el que entraran en contacto.

Según el profesional, como mucho tienen para proporcionarle una bata a cada uno. “Las posibilidades de contagio son altas. No tenemos la infraestructura para un aislamiento de más de 300 personas”, sentenció.

Sin embargo, Josué García, responsable de comunicación de dicho hospital, explicó que sí cuentan con el equipo necesario, pero que este ha sido dispensado, únicamente, entre quienes laboran en la clínica de atención de enfermedades respiratorias.

“Todo el personal de esa área, incluyendo equipo de limpieza, cuenta con mascarillas N-95, guantes, batas protectoras y gorros”, cuenta García, quien añade que, al momento, tienen suficiente para que todos los trabajadores de dicha clínica estén bien protegidos por, al menos, tres semanas.

Dice también que para el resto del personal, que no debería entrar en contacto con los potenciales pacientes de covid-19, no es necesario asumir todas esas medidas.

La experiencia de la tuberculosis

En el hospital Roosevelt, una enfermera cuenta que, aunque aún no han registrado casos, ya están preparados de tiempo atrás por la experiencia con otra enfermedad: la tuberculosis.

“La normativa interna, y el equipo de protección necesario, para hacer frente al coronavirus es igual que para la tuberculosis, y para eso llevamos tiempo preparados”, explicó la profesional que prefirió mantenerse en el anonimato.

Su relato concuerda con el del médico Marco Antonio Barrientos, director ejecutivo del Hospital Roosevelt. De acuerdo con el médico, hace ocho semanas comenzaron a abastecerse de mascarillas N-95, guantes de látex y de nitrilo, batas, lentes y caretas. El problema que él presenta es otro.

“Antes uno colocaba la caja de 100 mascarillas y duraba meses… ahora apenas 10 minutos”. Según Barrientos, gente del personal ha acaparado insumos, por lo que han tenido que instaurar medidas restrictivas, sobre todo ante el alza en los precios.

“Debemos optimizar nuestros recursos; no hay presupuesto que aguante los nuevos precios”, dijo el médico.

El problema provinciano

Los dos hospitales antes mencionados son los más importantes del país; además, se encuentran en el casco central de Ciudad de Guatemala. Sin embargo, en la provincia la realidad puede ser distinta. Es más complicada.

“Los están mandando al campo de batalla a poner el pecho”. Así se expresa un médico del hospital de Mazatenango, en Suchitepéquez. De acuerdo con él, sus colegas han recurrido a comprar insumos de su propia cuenta, pues el centro no les ha proveído lo necesario para protegerse del nuevo coronavirus.

En Chimaltenango, aún más cerca de la capital que el anterior, un médico residente explicó que cuentan con alcohol en gel y mascarillas convencionales (no de las N-95), pero en cantidades limitadas. En cuanto a los kits de atención a sospechosos de Covid-19, dice que el hospital cuenta con tres.

El riesgo de portar bata

Guatemala cuenta, hasta el 22 de marzo,  con 19 casos de contagio por el nuevo coronavirus. Uno de ellos ya falleció. Son números alejados de los países más afectados, pero incluso aquellos comenzaron con el contador bajo.

En España, por ejemplo, ya es la tercera nación con más casos, rondando los 30 mil. De ellos, el 12 por ciento son miembros del personal sanitario; cerca de 3 mil 500.

Ataviarse la bata médica implica un gran riesgo.